“Creo que el trumpismo se convirtió en una corriente que va a tener una influencia más allá de la figura del propio Trump”

Julio Burdman es Dr. en Ciencia Política, docente e investigador en la Universidad de Buenos Aires. Lo entrevistamos haciendo foco en los distintos sucesos recientes en la política estadounidense, el futuro de Trump, las consecuencias de su final, la lógica del partido republicano y sus posibles cambios con el ingreso del trumpismo.

-Luego de los incidentes en el Capitolio ¿Cómo pensas que afecta esto a la democracia estadounidense? 

-Creo que se refuerza la idea que la democracia y sobre todo el sistema electoral de EEUU está en crisis y eso va a ser útil para el partido demócrata que está interesado en promover reformas electorales en EEUU. Desde hace años el partido demócrata viene insistiendo en que el sistema es favorable a los republicanos, que en diferentes elecciones y obteniendo menos votos estuvo siendo favorecido por el sistema electoral y otros sistemas. Los demócratas consideran como gerrymandering, o sea como una manipulación de los decretos electorales para obtener mayorías. Esta idea de que los demócratas se ven perjudicados por el sistema seguramente será impulsada por este contexto altamente conflictivo, es probable que aprovechen esta situación.

– ¿Qué consecuencia podría tener una reforma electoral?

Creo que una reforma electoral podría concitar una suerte de clivaje entre las costas demócratas y el centro y medio oeste del país mayoritariamente republicanos que está un poco en ciernes en la política estadounidense y en ese sentido creo los proyectos de reforma electoral podrían ser leídos como una revancha de las costas (tanto oeste o este) y darle forma a una suerte de debate social y geográfico político en la política de EEUU.

¿Qué pensas de las teorías de que fue un autogolpe?

-Me parecen un poco débiles porque no veo como una horda pueden constituir un golpe y no veo tampoco que un conjunto de personajes tan poco prestigiosos invadiendo el capitolio podrían presionar a los legisladores para aceptar dictámenes de minorías en lo que hace a los estados más conflictivos. La idea del golpe no parece cerrar, sobre todo porque no hubo ninguna fuerza policial o militarizada respaldando a la horda trumpista por lo tanto me parece débil. Igualmente creo que Trump estuvo arengando a sus seguidores más duros porque él está construyendo un movimiento trumpista: una corriente de opinión que él pretende que perdure más allá de su presidencia y que esa construcción incluye ese tipo de jugadas fuertes, en el límite y en el borde con el sistema. Por otra parte también condenó y advirtió a los manifestantes de no ser violentos, no veo de qué forma esto podría haber sido un golpe. 

Es cierto que la policía que protege al capitolio parecía estar poco preparada para enfrentar a los manifestantes y es el aspecto más corrosivo, aun cuando había fuertes indicadores que se iban a producir disturbios debido a que los manifestantes se venían desplazando en autos desde distintos puntos del país y el clima estaba muy cargado. Según encuestas publicadas el 86% de los votantes republicanos creían que había habido irregularidades o fraude en la elección y por lo tanto el clima era un polvorín. En ese contexto, tal vez el capitolio debería haber sido rodeado con fuerzas de seguridad por que el clima era realmente muy caliente. Sobre esto mi hipótesis- sin conocer los detalles y viéndolo desde Argentina- es que realmente la gravedad de lo que está pasando con respecto al clima de opinión del votante trumpista y con el malestar que el propio Trump está generando en su electorado duro, fue siempre subestimado por parte de las autoridades y la dirigencia política en general. Por lo tanto, creo esta “toma por sorpresa” de la gravedad del asunto en el fondo se explica en sí misma y no hace falta a recurrir a la idea del “auto golpe”.

¿Se tienen los votos para destituir a Trump? ¿Qué consecuencias puede tener si se lo destituye?

-Creo que la destitución a Trump es un sinsentido porque estamos hablando de días para la entrega del poder y me parece que todo el clima de opinión que se generó: el hecho que una parte importante del partido republicano se despegó, aunque no mayoritaria, porque en la votación de la cámara de representantes, de 123 contra 80 republicanos seguían avalando las objeciones que planteaba Trump. Sectores importantes del partido republicanos tomaron distancia y en este contexto me parece que no tiene sentido la destitución salvo como medida para seguir debilitando a Trump y dividiendo el partido republicano, por lo tanto, tal vez los demócratas insistan con esa estrategia como un objetivo político en sí mismo porque en términos institucionales me parece que no tiene demasiado sentido. Salvo para dar una suerte de lección histórica al extremismo político en EEUU, como una suerte de defensa del sistema democrático y sus límites que deben imponer las formas a este tipo de desbordes. Más allá de eso no sé qué otra consecuencia puede tener.

 -Más allá de que Trump haya perdido las elecciones, al parecer tiene  una base electoral muy amplia ¿Crees que esto va a influir en la gobernabilidad de Biden?

-Imagino que en este contexto uno de los pilares del gobierno de Biden será la reconstrucción y restauración institucional de EEUU, porque en el diagnóstico del partido demócrata, el trumpismo, fue una suerte de depredación en el sistema político. En este marco tal vez busquen realizar reformas en el sistema que conduzcan a un cuestionamiento de los mecanismos indirectos y hasta probablemente del propio colegio electoral, que es una institución absolutamente instaurada en la cultura política y obviamente en la constitución estadounidense. Desde hace años el partido demócrata está intentando reformar y este puede ser el momento propicio.

 La gobernabilidad en términos de “gobierno dividido” no creo que vaya a hacer problemática debido a que en los últimos cálculos los demócratas tienen un control de las cámaras y en ese sentido la “amenaza trumpista” será casi una fuente de legitimación de Biden. Por otro lado, el partido demócrata venía atravesando por un proceso de diversidad muy amplia entre todos sus sectores, con el fortalecimiento del ala izquierda y liberal, a pesar de eso el partido se unificó fuertemente detrás de la candidatura de Biden como respuesta a la “amenaza trumpista” por lo tanto creo que en el fenómeno del 06-01 hay algunas fuentes que pueden hasta apoyar a Biden a llevar adelante a realizar una presidencia compleja.

“Creo también que el trumpismo se convirtió en una corriente que va a tener una influencia más allá de la figura del propio Trump”

– ¿El partido Republicano se vio modificado de algún modo desde el ingreso de Trump al poder?

El partido republicano viene sufriendo desde hace varios periodos (a diferencia del partido demócrata que cuenta con transformaciones dinámicas en su electorado, pero desde hace varias generaciones se mantiene estable en su oferta programática y dirigencial que solo en esta ocasión asistió a un fortalecimiento de su ala progresista en el marco de la denuncia del trumpismo). Los republicanos vienen experimentando fuertes oscilaciones programáticas e ideológicas a través de los años aun cuando parece ser más estable. Pasaron del neoconservadurismo reganeano al irredentismo religioso de Bush(hijo) con el fortalecimiento de sus bases cristiano-evangélicas a la absorción del Tee Party y los restos del movimiento reformista de Ross Perot a finalmente al trumpismo. Desde hace tiempo es el partido que se convierte en una esponja que absorbe diferentes corrientes de opinión que merecen una investigación más profunda que la que muchas veces le han dedicado algunos análisis. Creo también que el trumpismo se convirtió en una corriente que va a tener una influencia más allá de la figura del propio Trump, que no es joven y no logró construir una camada dirigencial demasiado discernible en el partido pero que deja un conjunto de ideas, valores y prácticas políticas que probablemente estén llamadas a perdurar. 

El trumpismo es la expresión de un malestar importante de ciertos sectores de la sociedad estadounidense y también puede ser entendido como un vehículo de incorporación de algunos otros sectores a esta misma sociedad estadounidense. Esa segunda variante está menos estudiada, abundan los análisis en términos del trumpismo como la expresión iracunda de la clase media baja blanca y sus conflictos con las consecuencias económicas de la globalización, pero también el trumpismo es la expresión de otros fenómenos menos visibles. 

Detrás del trumpismo hay algunos sectores de la sociedad estadounidense que están pidiendo voz y la idea de que es un fenómeno de la población blanca y mayor de 65 años es desafiada por algunos indicadores de voto de participación. Por lo tanto, así como ocurrió con muchos partidos nacionalistas de derecha en Europa el trumpismo requiere ser investigado en mayor profundidad en los próximos años.

“Pasaron del neoconservadurismo reganeano al irredentismo religioso de Bush(hijo) con el fortalecimiento de sus bases cristiano-evangélicas a la absorción del Tee Party y los restos del movimiento reformista de Ross Perot a finalmente al trumpismo”

-Dentro de los seguidores de Trump aparecen continuamente grupos que promueven teorías conspirativas ¿Qué influencia tienen?

Estas teorías conspirativas tipo Qanon y otros sectores que terminaron siendo parte importante de la militancia virtual trumpista, lo subestimaba hasta que sucedió lo del capitolio. Probablemente después del 06-01 la subestimación de las teorías conspirativas será reemplazada por otro tipo de abordajes analíticos y políticos a este problema. Me parece que esta suerte de reacción por parte de los medios de comunicación y sobre todo de las redes sociales a la difusión de campañas de desinformación por parte de estos sectores poco visibles pero influyentes dan cuenta de la preocupación institucional que se fue fortaleciendo en los últimos años respecto a estos sectores. 

También en el marco de la pandemia del coronavirus aparecieron varias voces en los organismos internacionales en la misma dirección, planteando que los mecanismos de desinformación (fake news, trolls, medios de la llamada “derecha alternativa”) son un problema para el sistema y que la información debe ser protegida como bien público nacional y global. Esto se vio en algunos países que tomaron medidas para contrarrestar la influencia de estos sectores en sus campañas en contra de varias vacunas, a favor de remedios no autorizados como el Dióxido de Cloro y demás. Por lo tanto, ya hay una respuesta y una reacción institucional que seguramente se va a fortalecer. Hay una tendencia en los estudios de la comunicación a tomarse en serio a estos fenómenos y creo que todo esto va a formar parte de este clima de época de este gobierno demócrata que va a ser tanto estadounidense como global y que va a aportar fuerte sus dardos en contra de los movimientos anti sistémicos y sus estrategias comunicacionales.

“ Probablemente después del 06-01 la subestimación de las teorías conspirativas será reemplazada por otro tipo de abordajes analíticos y políticos a este problema”.

-Cómo pensas que los hechos ocurridos en el capitolio influyen en la imagen de Estados Unidos para con el mundo y su relación con otras potencias.

Creo que la administración de Biden nace con el diagnóstico político de que el trumpismo fue una depredación a nivel doméstico e internacional y en este contexto creó el antitrumpismo será una suerte de programa de gobierno y una guía para la acción. Por esto mismo muchas políticas de EEUU orientadas a enterrar a el trumpismo como fenómeno y reemplazarlo por una suerte de restauración del institucionalismo y el multilateralismo en política internacional se van a ver impulsadas en este nuevo periodo y eso puede afectar también la relación con el mundo y las grandes potencias. Este clima de restauración institucional que el partido demócrata y la nueva presidencia de Biden va a impulsar en EEUU se va a extender a la relación con otros países. Lo que muchas veces se dio a llamar la crisis del orden liberal será una suerte de caballo de batalla del gobierno de EEUU en este nuevo periodo y por lo tanto se va a internacionalizar el antitrumpismo desde Washington.

-¿Cuál es tu visión con respecto a la decisión que tomó Twitter con la cuenta de Trump?

Creo que las decisiones que tomaron tanto Twitter como otras redes sociales alrededor de la cuenta de Trump y otros dirigentes-incluyendo a el general Flynn y la propia abogada Cindy Powel – es un parteaguas en la historia de la comunicación política contemporánea a partir de ahora el rol de las redes sociales será vista de forma distinta dentro y fuera de los EEUU. 

Las redes estuvieron creciendo durante 10 años al margen de todo tipo de regulación por parte de las autoridades nacionales. Cosa que nunca había sucedido con los medios de comunicación “convencionales” que estaban enmarcados en una fuerte regulación que a su vez se encontraba enraizada en la teoría democrática liberal. Las redes fueron creciendo al margen de todo ese andamiaje doctrinario republicano-liberal, que había sido el basamento de todas esas leyes de protección de la libertad de prensa y de institucionalización de la misma como un componente de la democracia. Por ejemplo en las campañas electorales se protege la equidad de acceso a la comunicación por parte de los partidos sobre la base de un criterio de acceso a la información como parte de la democracia. Toda la legislación que regula los medios de comunicación están basados en la tradición liberal occidental, en cambio las redes crecieron al margen de todo esto y creo que lo que viene por delante es un intento de regulación de las mismas por parte de los sistemas políticos de los países según estas tradiciones y conceptos instalados.

 Así mismo este escándalo de la censura a Trump por parte de las redes refuerza la visión defensiva que desarrollaron grandes países como China, respecto a la penetración de las redes sociales y otras empresas monopólicas de la información en internet en sus propios territorios. Cuando China hace más de una década ponía límites a empresas como Google, Facebook u otras empresas muy potentes se hablaba de la vulnerabilidad de la libertad de expresión y demás, pero la posición de China acerca de la incapacidad de controlar lo que estas redes hacen en los climas de opinión, ahora parece como reivindicada. De alguna forma los peores temores de aquella posición defensiva que señalaba el poder que tenían sobre los climas de opinión política de las sociedades se ven sin dudas avalados. 

Por lo tanto, creo que es imprescindible un nuevo tipo de debate en los países que tienen aún menor capacidad de control de las redes que EEUU que ni siquiera el presidente pudo evitar este tipo de intervención sobre su palabra, menos aún lo van a tener los partidos políticos y las dirigencias de otros países, creo que todo esto abre camino a una agenda política que va a ser sin dudas influyente.

 “Así mismo este escándalo de la censura a Trump por parte de las redes refuerza la visión defensiva que desarrollaron grandes países como China, respecto a la penetración de las redes sociales y otras empresas monopólicas”

-Saliendo un poco de la política estadounidense ¿Cómo analizas la relación de los países Latinoamericanos en este contexto?

-Como ya dije antes creo que la era de Biden probablemente será una reconstrucción internacional y multilateral que también va a alcanzar a el rol de EEUU en los países de América Latina, no estoy seguro, es un pronóstico basado en muchas inferencias. Tengo la impresión que todo este proceso va a reforzar a la política de EEUU hacia América Latina, seguramente va a tener nuevos ejes que van a impulsar una nueva diplomacia estadounidense alrededor del mundo, orientada “reparar” los efectos del trumpismo. En una América Latina que está vaciada de regionalismo en este nuevo periodo, tengo la impresión de que esa agenda estadounidenses restauradora y más ofensiva va a encontrar menos contrapesos.Es una región donde los gobiernos revisionistas retrocedieron, donde no hay más UNASUR y donde el regionalismo está debilitado. En ese marco me parece que la restauración liberal-estadounidense va a encontrar un clima y un espacio más propicio para desarrollarse. Por lo tanto, la diplomacia va a tener nuevas herramientas y nuevos contextos para desenvolverse bajo una administración demócrata. 

Mi gran duda es cómo se va a acomodar el bolsonarismo en este contexto por que buena parte de la ilusión de Bolsonaro en cuestionar a las instituciones del regionalismo latinoamericano y algunos de los consensos que se habían instaurado en los 80’ estaban fundadas en la potencialidad de una relación personal entre los presidentes Trump y Bolsonaro que nunca llegó a convertirse en una corriente regional. Algunas de las ilusiones del bolsonarismo se ven un poco huérfanas probablemente con esta derrota tan fuerte del trumpismo en términos políticos y morales. Por eso me interesa mucho cómo puede influir todo esto en la impronta bolsonarista y como la Argentina se puede ver afectaba por esto.

Con este final ¿Crees que Trump pueda establecerse como una figura en oposición política o ser un candidato posible en el futuro?

Por otro lado ¿los republicanos continuarán apoyando a Trump?

-Necesitamos ver encuestas sobre cómo va la opinión pública sobre Trump en este momento, hasta un poco antes del 06-01 como te decía antes el 86% de los votantes de Trump le creían sus denuncias de fraude electoral ese un dato muy fuerte. No creo que por unos incidentes que ni siquiera Trump reconoce se vaya a alterar sustancialmente, probablemente haya perdido algo de apoyo pero seguramente le quedará una parte, un sector de la sociedad estadounidense quedó muy entusiasmado con él. 

Trump seguramente lo va a hacer valer, no creo que él sea un expresidente convencional, no sé va a retirar de la política a dar conferencias y poner una fundación. Se mantendrá en política personalmente o creará algún tipo de sucesor, de hecho, hay algunas figuras que pueden llegar a ocupar un lugar en esta suerte de trumpismo como corriente interna del partido republicano que eventualmente podría amenazar irse del partido si no lo aceptan. Él ya tuvo antecedentes en el reform party de Ross Perot y su posición frente al partido siempre fue condicional. 

Lo que más me interroga de la pregunta es cómo podría ser el futuro político de Trump dado que él ya tiene más de 70 años y que tal vez pueda ser presidente una vez más pero tampoco parece ser un movimiento político de larga duración si va a basarse solamente en su persona.

Por otra parte tengo la impresión que hay en EEUU desde hace décadas un movimiento de extrema derecha con presencia fundamentalmente en el partido republicano y también en menor medida en el partido demócrata sumándole algunos sectores independientes como este partido de Reform Party de Ross Perot en los 90’, que luego aglutinó a parte de la derecha que se había coqueteado con el partido republicano tipo Patt Buchannon etc. Digamos que estaban las bases de un partido de derecha dura nacionalista-contestatario que de cierta forma Trump los reunió. Por lo tanto si el partido republicano no alberga al trumpismo entonces iremos hacía una división del partido republicano y el que esté a la derecha se irá. Pero creo que los republicanos no van a querer que eso suceda si esto pasa el partido republicano muere y se convierte en una hegemonía del partido demócrata con una división entre los republicanos más tradicionales y esta nueva derecha, creo que esto no le conviene a nadie. Por lo tanto intuyo que una parte de la dirigencia republicana en los estados y en la política de aspiración nacional va a intentar mantener esta derecha adentro.

 A Ted Cruz u otras figuras de estas características no los veo interesados en expulsar del partido a los trumpistas como hubiera querido John MacCain o Mitt Romney. Es probable que se venga una interna del partido republicano y una competencia a futuro entre los trumpistas y los más tradicionales, pero sería una verdadera miopía de la dirigencia querer sacarse de encima a un movimiento que tiene votos.

Creo que el trumpismo va camino a ser un populismo medio clásico y una de las razones es que hay algunos pronósticos económicos que sostienen que después de la pandemia algunos de los empleos destruidos no sé van a recuperar, en parte porque la aceleración digital de la pandemia va a traer un achicamiento de la masa laboral. Se habla de que la economía digital va rumbo a ser el 25% del PBI mundial etc, y por eso creo que el trumpismo será recordado en los próximos años como un periodo de creación de empleo y de defensa del empleo que la va a traer a toda esta etapa una suerte de enamoramiento con una parte del electorado. Buena parte de la jugada fuerte de Trump en este periodo tiene que ver con eso, con consolidar a su movimiento, porque finalmente todo lo que queda con este final tan tremendo y espectacular es una suerte de consolidación del espacio que ocupa Trump en la memoria política de EEUU.

-Con esa estrategia ¿Corre riesgo el partido republicano en ser dominado por la línea política de Trump?

-Eso me parece poco probable por el nivel de desnacionalización que tiene el sistema político estadounidense, los partidos tienen mucho sesgo local y en cada estado hay una dinámica partidaria que hace que haya diferentes tipos de dirigentes y diferentes tonalidades. Ningún partido de EEUU en generaciones estuvo bajo el influjo de una única corriente política y el trumpismo tampoco pareciera ser tan potente para unificar a todo el partido republicano pero si tiende a ser una corriente importante dentro del partido y por esa razón me parece que asistimos en el curso de esta segunda parte del gobierno de Trump a diferentes momentos en los que la masa de dirigentes del partido inicialmente parecía querer tomar distancia pero después termina plegando a los discursos de Trump con apoyos más tibios o menos tibios pero finalmente se iban adaptando. El partido me parece que está actuando con la suficiente dosis de pragmatismo ante el fenómeno Trump como para no dejarlo escapar y al mismo tiempo no verse dominado por él. Creo que lo que vimos hasta ahora fue una actitud de convivencia con el trumpismo aun por parte de algunos legisladores y gobernadores que no sé los veía 100% enamorados del estilo Trump.

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