Tiempos compartidos

El aborto es legal en Argentina y la calle recobro color en el ocaso de un año para el olvido. A esta altura es claro que si bien una iniciativa política puede resultar determinante a la hora del pitazo final, todo se lo debemos a un movimiento de mujeres que desde hace años lucha para construir este momento. Su protagonismo es tan rotundo que cualquier articulo que aborde esta cuestión debería ser escrito por una de ellas. La idea de estas palabras no es hablar sobre eso sino de que posibilidades tiene el hombre para brindar su apoyo. Entonces ¿Qué le queda al varón en estos tiempos para ser un aliade real? La respuesta no es univoca pero hay una que podría ser elocuente. Mientras su compañera teje alianzas para enfrentar un sistema de poder de raíces tan profundas como tiene el patriarcado, el hombre podría comenzar a militar para obtener una verdadera licencia por paternidad. 

En la actualidad la situación es contundente. El padre según la ley de contrato de trabajo goza de 2 días corridos de licencia. Es decir que si el nacimiento se produce un lunes, el jueves debería presentarse a trabajar. Si no lo hace, se le descuenta el día. Ese y todos los posteriores, incluso el presentismo y cualquier premio adicional.

Si bien existen convenios colectivos de trabajo que amplían la cantidad de días de permiso para los trabajadores, no es una modalidad extendida en la mayoría de las actividades, y aquellas que si lo hacen, tienen como limite máximo una semana de licencia. Tampoco la LCT contempla licencias por paternidad en casos de adopción, ni en matrimonios igualitarios o parejas del mismo género. 

En los últimos tiempos, se presento como un logro una extensión para los trabajadores de CABA. Serian 10 días corridos como máximo.  Es muy difícil pensar una paridad de genero en la reproducción con estos números.

La problemática no es solo local. En paises europeos la cosa viene repartida con picos muy altos como el de Austria, en donde la licencia del padre supera a la de la madre y casos de cero días como Rumania. 

La obtención de la ley por la interrupción voluntaria del embarazo es un paso gigante hacia una sociedad mas justa en donde la mujer pueda decidir sobre su cuerpo. El rol que podemos tener  los varones  para acompañar esas luchas es sumarle otras que si nos correspondan. 

La licencia por paternidad es fundamental para que la maternidad deseada sea justa e igualitaria sino por mas deseada que sea la lógica del patriarcado continua. El hombre a trabajar mientras la mujer cría los hijos. Una verdadera forma de apoyo a ese tremendo movimiento femenino podría surgir desde la humildad. En este caso, bajarse del pilar de privilegios y luchar por tiempo para realizar esas tareas que quizás no sean tan disfrutables. En definitiva, ni mas ni menos que disminuir la brecha de desigualdad en casa.

Ignacio Calza

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