Que se vayan todos

Dicen que en épocas de crisis se intensifican miserias y virtudes. Tanto las personas como las instituciones, sean públicas o privadas, quedan expuestas ante la intensidad de los procesos. Si uno es una persona creativa, la situación le brindara la oportunidad de lucirse. Por el contrario, si se sufre de depresión, la oscuridad de la estructura psicológica emergerá para saludar en un momento poco elocuente.

En estos últimos meses hemos presenciado esta dinámica en distintos sectores de la sociedad. Un momento particular se dio el ultimo mes en los medios de comunicación, cuando de un día para el otro comenzaron a inundar las pantallas con notas referidas al éxodo argentino. Un hecho trascendente como la perdida de miles de argentinos repentinamente tenia que tener una gran cobertura, y así fue:

Si uno pasa distraído por los titulares, el temor a quedar solo en territorio nacional será abrumador. Pero no hay de que preocuparse, son solo declaraciones de intención y la manifestación mas cabal de una historia que no tendrá fin, el odio que no reconocen por el país en el que les toco nacer. El dilema es que estas manifestaciones van mas allá de alguna figurita de tv que derrama eurocentrismo sobre un micrófono.

Hay una construcción de sentido que surge como un comodín para atacar lo nacional. Uno de tantos. La crisis aparece y los medios antropófagos deciden publicar una catarata de notas sobre gente que no se banca mas estar acá porque el país no da para mas. Aparece un Ruben, arquitecto, que aposto todo pero no da mas y piensa en irse. También un Julián de 25 años recién recibido que no ve oportunidades.  A su vez, vemos que hay países tales como Uruguay o Canada que desesperan por recibirnos. Todo surge de una encuesta de la consultora Taquión Research Strategy.

Si nos detenemos un párrafo en la consultora, sin aclarar que no pegan una nunca, que hacen agua en cada elección o dato económico, podríamos darles una oportunidad a la espera de la objetividad de los datos. Entremos: http://www.taquion.com.ar/ En un abrir y cerrar de ojos, vemos que en el sector publicaciones un tal Sergio Doval, CEO fundador, tiene promedio dos artículos mensuales en Clarín, Perfil o La Nación. Tiene para elegir. Por otro lado, vemos que el editor de los informes económicos es Roberto Cachanosky, un columnista encubierto de los medios citados. Un personaje que sin dudas contribuye con sus ideas al bienestar general.

Todo este arsenal de información, producida desde una usina propia que intentan legitimar poniendole el mote de “consultora”, carcome las mentes de un sector de la sociedad muy permeable. No caben dudas que la intención mediática no era informar. Muestran sus miserias en épocas de crisis. En momentos en que la vida está en juego.

Pero veamos que pasa en realidad con la emigración. Los datos siempre son subjetivos, asique tomaremos aquellos que tengan un gran consenso, sobre todo de parte del universo al que cuestionamos. Consideramos datos del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de ONU. Madre de cualquier organismo liberal.  El siguiente cuadro muestra el movimiento de personas por país de origen en el mundo para mediados de 2019, ultimo relevamiento. Es decir aquellas personas que no residen en su lugar de origen.

Dejamos los cuadros completos que muestran el caudal de migración histórico por pais desde 1990 a 2019:

No parece ser Argentina un país que se encuentre atravesando un éxodo poblacional. Quizás las migraciones sean fenómenos complejos y respondan a diversas cuestiones. Quizás la catarata de notas locales sobre ellas también.

Otro cuadro interesante para observar es aquel que arroja el ranking de los 20 países con mas migrantes en el mundo:

Nuevamente decepcionados verificamos que Argentina no aparece.

Es un clásico de nuestro país que en cada momento difícil aparezcan notas que contribuyan al incendio mas que a la solución. Nada nuevo. No quisiera necesitar de ninguno de estos personajes que brindan sus testimonios. Seguramente cuando las papas queman en vez de escucharte y darte una mano lo mas probable es que se rajen gritándote que vos tenes la culpa.

El pasquín hace rato que no esconde sus miserias, pero el exiliado en potencia es aun peor. No es ni chicha ni limonada. Odia al país y quisiera irse pero no puede. No le da el combustible y se mata el hambre con producción nacional. Hay una cuestión anímica que lo lleva a creer que su capacidad es superior a la del pais y por eso la debe llevar hacia nuevas tierras. Pues amigo mío debo decirle que tiene razón. Resultaría interesante que junte valor y tome la decisión. Si es por dinero, metemos una ley y aportamos unos pesos. En definitiva seria un alivio para ustedes, para nosotros y para esta argentina agotada que de una vez por todas se vayan todos.

Ignacio Calza

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