¡Cuando podamos salir!

La gente comía choripanes y sánguches de bondiola con huevo frito a las nueve de la mañana del diez de diciembre de 2019 en los alrededores de la Plaza de Mayo. En unas horas el lugar será un hervidero de gente eufórica, pero a las nueve de la mañana los más ansiosos estaban sentados en el cordón de la vereda o se apoyaban contra las paredes cerca de la parrilla ambulante con su pedazo de carne entre dos panes. No podían esperar para sacarse las ganas. Querían ser los primeros en comer un chori en la Plaza de Mayo el primer día en que el peronismo volvía a tomar la sartén por el mango después de cuatro años.

Algunas horas después, ya con el bastón presidencial en manos de Alberto Fernández, todo será algarabía y reventarse la garganta a gritos y meterse en las fuentes de agua de lapla plaza  saltary gritar y festejar. Porque veníamos de cuatro años de un mal sueño, de aguantarnos las ganas.

Pero la gente comía con alegría y desahogo su sánguche de carne y huevo frito a la hora del desayuno en diciembre bajo un sol que ya empezaba a pegar duro. Querían ser los primeros choriplaneros, haciendo gala de esa maravillosa cualidad que tiene el peronismo – tan bien explicado por Pedro Saborido en el programa de Felipe Pigna para Radio Nacional (https://www.youtube.com/watch?v=P776OgBO-00) – de apropiarse de las injurias que le lanza la contra y hacerlas bandera. Ahí estaban los choriplaneros, después de cuatro años.

En estos días de encierro, en los que muchos vamos solo de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, vino muchas veces a mi cabeza aquella escena del día de la asunción de Alberto Fernández. Así estamos muchos. Esperando poder salir, hacernos escuchar, movilizarnos, abrazarnos. Nos diferenciamos ahora y nos diferenciaremos entonces. Porque para nosotros la vida vale, la nuestra y la de ellos. Por eso no salimos. Porque decidimos cuidarnos y cuidarlos, sin victimizarnos. ¡Ah, Pero cuando podamos salir! Cuando podamos salir vamos a reventar las plazas, porque estamos esperando a poder salir para comernos todos los choripanes del mundo y tomarnos toda la cerveza del universo y nos vamos a abrazar y vamos a ser felices, como solo se puede ser en los días peronistas. Y van a ver que distintos somos.

Sebastián Pujol.

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