La hora de ganar menos, para vivir más

Alberto Fernández esta vez estuvo ladeado por el Jefe de Gabinete y el Ministerio del Interior, luego de una Conferencia en internet con los gobernadores. Anuncia la extensión de la cuarentena obligatoria hasta después de la Semana Santa. El vía crucis lo tendremos que atravesar todos, con la esperanza, que se patea para adelante, de la resurrección de la Economía.

El Presidente anuncia, transmite una decisión dialogada con los gobernadores. Una mesa redonda entre los administradores del terruño y el jefe del Estado Nacional. Con la ventaja bien relativa de actuar con el diario del lunes, por la catástrofe sanitaria anterior (o simultánea) en los países de Europa y también el avance del coronavirus en Estados Unidos o Brasil. Las cuarentenas parciales no contribuyen a frenar al enemigo invisible.

Alberto Fernández mira a la cámara y habla en un tono de voz amigable. No está enojado, hace una especie de balance. Más del 90 por ciento de acatamiento de la cuarentena, la gente acompañó la medida aunque las cámaras muchas veces se queden con el hombre de la tabla de surf en el techo del auto. En general, se cumplió y no es posible en un país de las dimensiones territoriales de la Argentina hacer un control estricto del que hablara Foucault en su célebre idea de panoptismo. Con la figura metafórica de la torre de observación que acuñara el francés, la Pampa húmeda se te escapa, se te escurre por todos lados, y las provincias con poca densidad poblacional y dilatados territorios también.

El mensaje intenta llevar tranquilidad, hace un repaso de las medidas adoptadas: ingreso familiar de emergencia; créditos con tasas subsidiadas a las Pymes para sostener el pago de los salarios; congelamiento de alquileres, de los créditos hipotecarios y suspensión de desalojos. Torea a los especuladores que aumentan los precios de elementos de primera necesidad y promete inflexibilidad también con las empresas que despidan empleados transitando la emergencia. Llegó la hora de ganar un poco menos, dice con voz firme a los empresarios y poniéndose del lado del más débil, el empleado que ve peligrar su fuente de sustento.

Sus palabras también se dirigen a los sectores más empobrecidos que moran en viviendas precarias, a los que la cuarentena se les pone especialmente peliaguda. Les agradece como compañero el acatamiento de la cuarentena y les hace el pedido de que cuiden a sus mayores. En épocas de una pandemia, que afecta con mayor letalidad a los más grandes, los únicos privilegiados son los abuelos. Escuchar eso tranquiliza, si se toma en cuenta que otros líderes mundiales se resignaron a que los mayores en sus sociedades deberán fallecer o sobrevivir del modo que puedan creando sus anticuerpos.

Hizo también el Presidente un llamado a la solidaridad, sabiendo que de esta situación especial nadie saldrá indemne. Ganar un poco menos, los empresarios. Sobrevivir de la mejor manera posible, los trabajadores. Aunque protestó contra la dicotomía de los análisis que hablan de la opción entre la salud o la economía, consignando que se tomaban medidas de compensación económica. Se verá si es suficiente. Una problemática que excede en mucho a la estabilidad de las épocas normales, aún recesivas. Se ejecutan medidas, surgen nuevos problemas, se responde y así. Tapando baches, pero priorizando a rajatabla la línea de la priorización en lo sanitario.

Llegó la hora de ganar un poco (o mucho) menos, no sólo para los empresarios sino para casi todos los sectores sociales. Ganar un poco menos, para pasar la pandemia y vivir más sería la hoja de ruta. La economía se puede recuperar, plantea el Presidente, la vida no. Un esfuerzo gigantesco que exigirá la solidaridad de todos los sectores sociales, una palabra fuerte también nombrada ayer. En las situaciones límites, suele decirse que se ve de forma exacerbada lo mejor y lo peor de cada persona. Como sabe señalar el escritor Martín Rodríguez, la gente habitualmente, ante la presencia de problemas, pide más Estado. Alberto Fernández, en sus palabras, pidió también más Sociedad. Ojalá, como sociedad, estemos a la altura de las circunstancias. Ser solidarios con los que más lo necesitan, cuidarse entre todos. Sociedad y Estado.

 

Por Sebastián Giménez.Escritor y trabajador social.

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