Sergio Federovisky, biólogo y periodista argentino, autor del libro El nuevo hombre verde, plantea la siguiente idea en relación al ambientalismo: “La Argentina tiene tres mil basurales a cielo abierto. ¿Puede la conciencia individual de cada uno de nosotros que separamos la basura en nuestras casas resolver ese problema? Claramente no. Pero, ¿puede el Estado resolverlo sin que haya una sociedad con conciencia para exigírselo? Tampoco”.

El libro de Federovisky busca desterrar la idea, muy arraigada entre los que luchan por defender el medio ambiente, de que el cambio individual es la única salida. Es obvio que el cambio personal es importante. Tenemos que remplazar nuestros hábitos actuales por conductas más saludables para nuestro cuerpo y para el medio ambiente. Pero si no hay leyes en ese sentido de parte del Estado, si tenemos que esperar a que cada individuo del planeta cambie, vamos camino al abismo y cada vez más rápido.

En la presentación de su libro, el biólogo argentino dijo: “A mí me da un poco de bronca esta idea de que andando en bicicleta y siendo sustentables vamos a salvar al mundo. Me molesta que desde los gobiernos se transmita esa idea, como si verdaderamente eso nos fuese a salvar cuando en verdad lo que hace es permitirles que sigan haciendo cosas bajo la idea antigua de progreso, que sigan volando montañas, que sigan manteniendo el Riachuelo en la situación en la que está, mientras nos dicen que vamos a salvar el mundo andando en bicicleta”.”

En este sentido, creo que es importante tomar como ejemplo el último movimiento moderno realmente revolucionario, que es el feminismo. Creo que el ecologismo tiene mucho de aprender del feminismo y su efectividad para poner sus problemáticas en agenda, volverlo un tema de conversación ineludible, lograr manifestaciones masivas, tiempo y espacio en los medios de comunicación e influir políticamente.

Creo que para eso es imprescindible romper con el individualismo que muchos glorifican como agente de cambio y lograr hacerlo una causa colectiva.

Entiendo que para lograrlo, al ecologismo le falta más militancia y le sobra mucha ONG. No le va a quedar otra que empezar a salir a la calle, volverse molesto, rebelde y contestatario.

Sebastián Pujol.

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