Desde una mirada pragmática los oficialismos deben generar distintos debates públicos a través de sus ministros/as o distintos referentes y de esta forma llevar la agenda mediática por dónde crea necesario y no dejar que la oposición o distintos grupos de poder le “marquen la cancha”. Pero más importante es “ganar el sentido común” o por lo menos que estos debates se trasladen a la sociedad menos politizada y generar o intentar movilizar ciertos discursos políticos que enriquezcan o nos hagan crecer como ciudadanos.

De la juventud organizada a la grasa militante

Durante los 12 años de gobierno K la militancia se organizó y desplego por toda la Argentina generando una nueva mística Peronista, no fue una generación espontánea, fue una bandera que incentivo tanto el gobierno de NK cómo el de CFK : “Cuando la juventud se pone en marcha el cambio es inevitable” o “A los jóvenes les digo sean trasgresores, opinen, la juventud tiene que ser un punto de inflexión del nuevo tiempo” entre tantas ocasiones NK les habló directamente.

En el año 2015 los actores cambiaron, la coalición CAMBIEMOS ganó las elecciones y marcó su propio estilo con una agenda distinta, de este modo el ministro de hacienda Prat Gay en conferencia de prensa ejerció el primer embate contra los trabajadores públicos, señalándolos como la “grasa militante” y “ñoquis”. Tiempo después distintos miembros de cambiemos desfilaban por cuanto programa de TV eran invitados para hablar pestes de los trabajadores del estado, no solo porque iban a ser los primeros perjudicados del ajuste(despedidos de una manera brutal) sino entablar una comunicación con los prejuicios de una sociedad para justificar despidos.

Kirchner “Somos los hijos de las madres y abuelas de Plaza de Mayo” Macri “Vamos a terminar con el curro de los derechos humanos”

Ambas frases van dirigidas al pueblo argentino, claro que en nuestro interior tocará nervios distintos e intenta movilizarnos pero sobre todo nos lleva a una discusión ideológica de la que en ninguno de los casos nos quedaremos callados, tanto como para emocionarnos o porque nos hierve la sangre de dolor y bronca. De esta forma cada gobierno nos plantea un tema de discusión y encausa los debates en la opinión pública.

En muchos casos, como planteamos antes, los temas de debates se dan cuando se quiere implementar alguna medida especifica como el ejemplo de los trabajadores del estado, pero a mi entender lo rico del discurso político es la disputa de las batallas culturales que eligen nuestros representantes. En estos últimos 4 años abundaron los prejuicios ideológicos y el sentido común fue el eje desde un retorica cargada de anti política proveniente desde el mismo estado, los CEOs olvidaron la principal arma que tiene un gobierno para enriquecernos como sociedad y solo se quedaron en el pragmatismo de la gestión, para simplificar, sus posicionamientos se daban exclusivamente con el objetivo de implementar una política especifica en cada ámbito: cargaban contra la corrupción solo para justificar atropellos en el estado de derecho , apuntaban contra los sindicatos solo para quitar derechos a los trabajadores y de esta forma el discurso y la batalla cultural quedaban en un segundo plano. Estas retoricas de odio de clase u odios ideológicos tuvieron como consecuencia una legitimización en una parte de nuestra sociedad, tener un estado que llegaba a poner en duda hasta la cifra de desaparecidos le otorga voz al negacionismo. La barbarie llegó a niveles tales que la Gobernadora Vidal sin medias tintas afirmo: “Nadie que nace en la pobreza llega a la universidad” sin chequear que en su propio territorio las universidades lograban acaparar el mayor porcentaje de primeros egresados en sus familias, pero ¿acaso le importaba? Lo importante era desfinanciar la universidad pública, pero el gran problema del discurso de odio es que solo busca reafirmar prejuicios y como consecuencia silenciar a los más necesitados.

No solo en economía fueron un fracaso

Tal vez el único logro en términos de enriquecimiento en el debate público fue tratar la ley por el aborto legal, que paradójicamente el propio oficialismo boicoteó, y quedó más que claro su postura en el final de su campaña por la reelección al afirmar “Siempre estaré a favor de las 2 vidas”. De esta forma cuesta poder observar un lado positivo a la gestión en términos de debates culturales, políticos y de libertades individuales. En contraposición el gobierno entrante intenta manejar su agenda sin huir de los grandes debates y marcar de esta manera a una sociedad a la que se menosprecio durante 4 años en términos de debates políticos.

Juan José Romero

Un comentario en “Marcar la agenda

  1. Creo q la diferencia la marcaron los jovenes q vivieron la alegria de los años de NK y CFK, q son los politizados y
    La gente grande continua repitiendo consignas de los medios de toda la vida, aun los academicos en esta ciudad netamente universitaria y asquerosamente gorila
    No podes creer
    El tema es q comen mirando medios hegemonicos y es ahi donde perdemos la batalla cultural, le dan todo masticado y se lo tragan
    No debaten, no construyen sentido comun
    Nada q sea comun xq no quieren ser vulgares, son todos unicos en La Plata

    Me gusta

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