Hace tiempo que en las conversaciones de amigos se repite un interrogante ¿Por qué no surgen bandas que produzcan una ruptura? Una especie de nostalgia por los tiempos en donde surgía música que canalizaba manifestaciones sociales y se transformaba en el relieve de un sector que pretendía cambiar al mundo: la juventud.

El largo siglo XX nos dejó muchísimas bandas que de a poco se fueron convirtiendo en tradiciones musicales ineludibles para quien guste de esa disciplina artística. Hoy en día no parece haber herederos que puedan romper en hervor para elevarse sobre el resto y servir de guía. La irrupción de internet es un factor determinante que ha alcanzado cada rincón de la vida y la música no es la excepción. Las redes han democratizado el negocio evitando que las grandes productoras sean el único canal para masificar el contenido.

En estas épocas hay muchísima oferta musical al alcance de un clic, no se debe esperar la llegada del disco o la presentación del simple en la radio. No emerge una sola banda sino muchas. Hay buenos sonidos y puesta en escenas de gran calidad. Pero todavía falta sustancia.

Una espesura de contenido tal que produzca un desgarramiento al sistema, lo hiera y desagote las gargantas de aquellos que se encuentran en la angustia de la opresión. El lugar que tuvo el rock en los 60/70. El blues y el jazz antes. Hoy esos géneros están normalizados y universalizados, no pueden servir de lazo. Es dentro del feminismo donde encontramos bandas que desde su sentido de pertenencia apuntan hacia la estructura de poder mas intima como es el patriarcado. El nuevo rock ha mutado y ya no usa camperas de cuero y moto, pero tiene la potencia del movimiento que surge de la trinchera y se rebela.  Transforma su lamento en organización política y musical teniendo la certeza de que la lucha también se da en el plano cultural artístico. Con una participación directa que busca intervenir en la realidad sin caer en la comodidad del artista que solo milita a través de una letra. Es el sector que debemos observar de cerca para registrar una revolución que ha llegado para quedarse y suena cada vez mejor.

Dejamos algunos temones para que disfruten.

Barbi Recanati – A la luz

Spaghetti Western – Trotamundos

 

Marilina Bertoldi – Fumar de día

 

Las Ligas Menores – A 1200 km

 

Las Taradas con Miss Bolivia – Que no, que no!

 

Fémina – Los Senos

 

Eruca Sativa – Para que sigamos siendo

Ignacio Calza

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