Las hordas y el viento

Cuando Cristina pateó el tablero y eligió a Alberto Fernández,  nos dimos cuenta que ella está en términos estratégicos varios pasos más que el resto de los mortales argentinos.  Pero hoy el  Albertismo debe enterrar al cristinismo, sus modos y estéticas comunicacionales.  A riesgo de no sobrevivir si no lo hace.

Por empezar Alberto se está recién construyendo en un personaje popular para el electorado, para la media.  Sino , no es entendible que el mismo sea  el interlocutor del gobierno. Habla con el team corea del centro, Majul, Verbitsky, a dos voces, a dos garcas, habla con todos.  Esto se debe cortar en algún momento y Santiago Cafiero o quien se determine debe ser la voz del oficialismo ya que de seguir con ésta lógica el ejecutivo viviría sin poder de retractación, al límite, además del degaste de la palabra presidencial que debe ser la última instancia. Nunca la primera. Que aprenda Tenenbaum que Alberto está ocupado y que aprenda Alberto que no es màs Jefe de Gabinete.  Alberto no puede ser el comunicador del gobierno. Necesita un Alberto. Su palabra tiene que ser esperada, porque es el Presidente.

Crecer, es apartarse de los mandatos.  Alberto tiene que apartarse de la gran sombra que es  Cristina. Cuando él se fue del gobierno en medio de la crisis de la 125, la mística Kirchnerista comienza a nacer, así como también la confrontación con los grandes poderes reales de la argentina: Campo, Medios y establishment en general. Cristina lo Hizo.

Ese es su legado para el campo popular, nunca más leeremos o escucharemos un medio sin saber de qué lado de la mecha se encuentra.  Su legado también y la peor forma que tuvo el Cristinismo fue su forma de comunicar. Es paradójico porque CFK es tal vez la mejor política de la historia en oratoria, sagacidad y tuvo un aparato comunicacional que para adentro pudo fortalecer, pero para afuera no hizo más que confrontar y no comunicar. No persuadir.

El Kirchnerismo no comunica. Desde su nacimiento con la crisis de la 125 , es un sujeto político que confronta,  es su ADN y  su mística se ha logrado también en base a ello.

Internamente  Alberto debe lidiar con una horda Kirchnerista , un sector que entiende a la política argentina como un juego de buenos y malos, con visión dicotómica, entienden que no hay necesidad de negociar, transar, rosquear. A estuvo con B por eso Z. Ven traidores por todos lados o tienen un purismo que se los asemeja más a un grupo Troskirchnerista que a otra cosa. La voluntad de quererlo todo.

No les gusto Scioli en su momento, siguen manteniendo bajo sospecha a Alberto Fernández  como el lobbysta de Repsol o el joven prometedor que Clarín auspiciaba. Si fuera por ellos con mero voluntarismo los presos políticos que hoy tiene Argentina deberían ser liberados tras un indulto en la plaza de la revolución.  No va a pasar eso.

La comunicación del gobierno es lo único que puede hacer generar expectativas  favorables, sentimientos de reconocimiento en un electorado dividido.  Para ello no debería buscar consejo en el núcleo kirchnerista.  Nada bueno saldrá de allí. Además deberá romper con alguno de los hits peronistas que han quedado en demodé como el exitoso “Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar” Nada  existe si no es comunicado. Si es  por Netflix mejor. Las redes sociales son tal vez màs importantes que la ocupación territorial. El macrismo lo entendió a la perfección.

El sentido común o la batalla cultural han sido ganadas por la derecha. El relato albertista tiene que comenzar a construirse. El reloj corre y la bomba económica macrista no se desactivó en 30, 40 o 60 días de gobierno, como pretenden  algunos ciudadanos con severos cuadros de ansiedad que hoy le piden definiciones y soluciones.  Dan risa, sino fuera que están en el en el prime time televisivo y radial.

Para no apartarnos tanto de los hitazos peronistas diremos que “la única verdad es la realidad” y desde nuestra verdad intersubjetiva  podemos afirmar que para salir de éste desastre Alberto debe fumar bajo el agua.  Lo bueno es que Alberto ya estuvo ahí. En otro contexto,con otras olas, con otros vientos. Pero es el mejor capitán que podríamos haber contratado.

Carlo Magno

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s