Si lo material nos hizo ganar la elección, lo espiritual nos hará ganar las próximas décadas.

Quiero ser claro:

Cuando hablamos del amplio movimiento que representa a las mayorías en nuestro país, solemos denominarlo como el “campo nacional y popular.” Tenemos ahí dos términos que abarcan diversos matices: nacional y popular. El primero es integrado por el empresariado industrial, como así también intelectuales, comunidades científicas y toda actividad económica que no sea esencialmente popular, pero que defiende el interés nacional. En cuanto al término popular, se refiere a los trabajadorxs, sindicatos, pequeños productores, iglesias, comerciantes, movimiento feminista, etc. Se puede ser nacional sin ser popular, aunque no a la inversa.

Este Modelo representa a ambos. Defiende los intereses del 85% de la sociedad, quedando sólo afuera el capital financiero y la oligarquía terrateniente -quienes tampoco dejan de ganar, pero no al nivel que ambicionan-

Es fundamental grabarse ese 85% porque nos va a evitar enfrascarnos en discusiones estériles, en las cuales siempre se ponen los nombres por delante de los intereses que representan.

La política no se trata de un casting en el que se admiten a los que nos gustan y se descartan a los que no. Es otra cosa: la articulación de intereses en pos del conjunto.

Hoy la amenaza para el bienestar de los pueblos es el capital financiero, sin patria ni bandera. Distinguir al adversario es clave para no equivocarnos. La disputa es entre un modelo neoliberal invíable, que deja a millones afuera y termina mal, o una Nación industrial y soberana con un Estado organizador.

Demasiadas tragedias sociales hemos vivido, demasiadas divisiones hemos padecido. Somos la eterna pobreza que nunca termina de despegar del todo, porque desde afuera hacen mella en nuestras diferencias.

Tenemos que definir una base, de la que ya no se vuelvan a discutir ciertas cuestiones. No puede volver a haber hambre en un país como la Argentina. No puede la deuda volver a ser el dolor de cabeza de siempre.

Creo humildemente, que los con resultados de las PASO se nos presenta la oportunidad de iniciar el debate y la campaña por la parte espiritual y de valores que tenemos. Si lo material nos hizo ganar la elección, lo espiritual nos hará ganar las próximas décadas.

Estados Unidos resolvió su Modelo de país bajo una guerra sangrienta. Para la Argentina queremos que la salida sea a través de la conciencia popular y en paz.

Ese es el mandato de nuestra generación. Habremos de cumplirlo o fracasaremos en nuestra misión. Tendremos que empezar a acostumbrarnos a los matices dentro de nuestro amplio campo, por el bien de nuestra bendita Patria.

Luca Stecco

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