Desde hace tiempo venimos presenciando una crisis del periodismo que no para de caer. El domingo a la noche daba pena ver como se desmoronaban las teorías construidas por los alfiles del lápiz que con tanta liviandad y cinismo utilizaron para bombardear las mentes de la población.

En estos tiempos, no queda otra que volver al pasado y tomar como ejemplo a aquellos periodistas que le dieron a la profesión el prestigio que debe tener. En 1964 Rodolfo Walsh decía lo siguiente “De todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía”.

Y si, está claro. A veces escribir debe ser violento, para que la pasión derramada en palabras descomprima eso que un lunes de madrugada no se puede gritar a los cuatro vientos. Eso me propongo hacer en estas líneas, gritar con furia en el mas profundo de los silencios. Por qué el triunfo representa mucho mas que una victoria, y en el entramado de representaciones, los hechos que nos amargaron la vida durante cuatro años hacen fila por aparecer en  la memoria: Las mentiras del debate ontológico, las represiones como primera respuesta, Santiago y Nahuel, el 2×1 a genocidas, la deuda y la gente durmiendo en la calle. La alegría de aquellos que tienen todo y se llenan la boca pidiendo esfuerzos a los que no tienen nada. Las cosas que tuvimos que dejar de hacer porque no alcanza y el miedo a perder lo poco que queda. Son algunas de las cuestiones que emergían pasadas las 22 horas cuando conocimos los porcentajes.

Las caras de la derrota

Un rato antes Macri nos mandaba a dormir. Nunca la pego. Ni siquiera ahora. Toda su construcción fue discursiva. Los medios lo apuntalaron y le permitieron navegar muy cómodo en las aguas del sentido común. Pero en lo material, en eso que realmente le cambia la vida a la gente, no pego una. Mejor dicho, no pego una en favor del pueblo. Pasadas las 21 salió al escenario y enseguida pudimos ver como la derrota se exaltaba desde cada átomo de su rostro. Suyo y de todos. No hacia falta mas nada. Podría haber salido, mostrar la cara y volver a guardarse. Hubiera sido mas sano.

vidal

Pero no, hablo. Ante una atenta Vidal que lo miraba con ojos que juzgan. Una mirada oscura que oculta tras de sí un sentimiento brutal que no puede expresarse por cuestiones políticas. ¿Sería el odio peñista? Heidi se había transformado en Vidal por primera vez.  La mínima conferencia resulto ser un resumen de gobierno: Sin saludar al candidato triunfador, se consolido la falta de tacto, junto con un tono de reto hacia los argentinos por votar como votaron. La culpa es nuestra por querer vivir de fiesta. Ni que hablar de la pifia en el momento elegido para salir, antes de dar un dato. Todo mal.  Para colmo, parece que alguien dejo el candado abierto y subió Carrio. Los dientes pintados de rush, la cara desencajada y un discurso místico que invoca a Dios. Sobran las palabras.

Y Pichetto. Es improbable que el candidato a vicepresidente lea estas líneas, pero Miguel, 40 años de peronismo para hacerte velar en un local PRO. Mira que los radicales se cuidan mucho, nada de harinas y mucho balance alimenticio. Ni que hablar de los saludables chicos del macrismo, mucha barrita de cereal y pocas grasas. Volve que te perdonamos. Por tu bien y el del pueblo. Los muchachos peronistas a base de chori y bondiola fortalecen los músculos, les sobra fuerzas para cargar un cajón. Como dice la legendaria bandera de Racing “Asado y vino para todo el pueblo argentino”.

picheto

En el nombre del padre, el hijo y el mercado santo.

Apenas abierto el día, los mercados se embravecieron y mandaron el dólar a las nubes. Por más trágico que sea, nada a lo que no estemos acostumbrados. Lo difícil es descifrar quienes son esos mercados. Por qué lo único que sabemos parece ser que es una entidad abstracta que no conocemos pero que nos determina. Siempre hay que ir corriendo a calmarlos y elaborar toda una estructura económica para que estén contentos, sino se pudre todo. ¿Pero que les pasa? ¿Quiénes son? ¿Qué clase de democracia podemos construir si diseñamos un país en base al deseo de estos tipos?

Dejemos de llamarle mercados y démosle el nombre que tienen: Ricos. Los mercados son los ricos. El pueblo se expresa en las urnas de manera contundente y ellos como toda la vida, desconocen las elecciones y fraccionan para generar un caos, influir al electorado y torcer la voluntad popular. En vez de acercarse al candidato elegido. Si hay algo que deberíamos inculcar a cada ser que nace, como un mandamiento desde la comunión, es que los mercados no sirven para distribuir los recursos de una nación. Son esto, ricos que buscan maximizar las ganancias, aunque en la búsqueda de ese objetivo tengan que hambrear o directamente matar. Lo peor que tiene este gobierno es que el manto sagrado que guía sus políticas se origina en creer todo lo contrario. El mercado como espíritu santo.

El resto del día es cuento conocido. Vidal con cara de ternero recién nacido explicando que va a escuchar más a los bonaerenses y Macri culpando al Kirchnerismo de ser como son. Y claro, a nosotros por votarlos. Pobres mercados, no confían en ellos. Por que el discurso del presidente en conferencia de prensa, luego de la brutal derrota, no nombra a los trabajadores, niños, pobres, mujeres, sino que habla todo el tiempo de los mercados. Algo hay que reconocerle, mas claro imposible.

El pueblo unido jamás será vencido

En épocas de la revolución francesa, Sieyes, uno de sus teóricos, escribió una obra que llamo ¿Qué es el tercer Estado? La respuesta que encontraba fue que el tercer estado era un todo. Todos los trabajadores que integraban la nación, los que le daban vida. El resto, iglesia y nobleza.

En este sentido, podemos decir que la nación se encuentra integrada mayoritariamente por ese tercer Estado, el pueblo. Un sector de la sociedad que tiene poder y que quedó demostrado en estas elecciones. Porque con el sobre y la boleta como arma dejo a todos pedaleando en el aire. El periodismo hegemónico no sabia que hacer. Llenaron las pantallas con análisis vacíos y contenido vergonzante. Mas vergonzoso aun que los encuestadores. Los poderosos económicos lloran por el anhelo de un Lavagna a través de un Whatsapp secreto, pidiendo que Macri baje su candidatura en apoyo al antiguo dirigente.

Pero lo más dramático y doloroso, es ver como parte de ese pueblo que no se siente tal, denigra y trata de negros, con intención de insulto, a la mayoría. El sentido común calo tan hondo que ni siquiera les dejo el reflejo del espejo, porque al preguntar, ninguno de estos seres, en mi breve estadística, pudo nombrar el último libro leído de análisis político, económico o social. Lo único que queda, es cumplirles el sueño para que estemos todos contentos. Facilitarles el viaje. Que vayan a vivir en aquellos lugares que tanto admiran y en donde se sienten cómodos. Siempre me pregunte lo mismo, ¿Por qué no se van? Porque querer a la Argentina no es emocionarse en el himno y ponerse una camiseta, es mucho mas que eso. Vayan y sean felices de una vez por todas y déjennos hacer ese país que abarca a la mayoría, al pueblo, al verdadero pueblo, porque ya todos sabemos que si nos juntamos somos fuertes, porque si bien tenemos poco somos muchos.

De acá a octubre hay que trabajar para no perder ni un solo voto, porque esta gente es capaz de cualquier cosa y eso da miedo, pero nosotros tenemos la convicción intacta, porque el pueblo unido jamás será vencido.

Bunker-Frente-de-Todos-18

 

Ignacio Calza

 

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