Hay una imagen que circuló con mucha fuerza en los meses posteriores a la victoria de la coalición Cambiemos en las elecciones presidenciales de 2015. Se trata de un gráfico de flechas que se unen y forman un círculo que muestra el recorrido histórico de la clase media argentina: se empobrece, reclama, vota al peronismo, lo saca de la pobreza, vuelve a recuperar su status, se vuelve reaccionario, vota a la derecha, vuelve a empobrecerse. No hace falta aclarar que la imagen en cuestión intenta visibilizar el anhelo aspiracional de la clase media, que patalea y se asusta cuando pierde poder adquisitivo, se indigna cuando cree que el peronismo le impide desplegar todo su potencial capitalista, cuando la negrada en el poder le pone un pie encima y no la deja crecer. 

La realidad es que la relación entre el peronismo y la clase media siempre fue compleja. Un psicólogo la denominaría como tóxica. A pesar de que ninguna fuerza política en el poder generó tanta clase media como lo hizo el peronismo, aunque fue el justicialismo el que sacó más gente de la miseria mientras condujo los destinos del país, la relación siempre fue bipolar: del amor al odio en muy poco tiempo. 

Sin embargo, solo suele verse una cara de la moneda. Cabe preguntarse cuanto de culpa le cabe al peronismo en este círculo vicioso. Sin dejar de mencionar la influencia indiscutible de los medios de comunicación en la opinión pública que es capaz de hacerle creer, por ejemplo, a la clase media de que ellos y el campo argentino son una sola cosa, vale la pena decir un poco más, buscarle otra arista. 

Por una parte, en el ideario del peronismo hay un cierto cinismo en su postura frente a la pobreza. No hay nada que nos emocione más que un pobre accediendo a una heladera, yéndose de vacaciones o pagando una entrada al cine. Pero cuando esos que eran pobres adquieren actitudes de clase media empieza a manifestarse un cierto desprecio, expresado en una deformación lingüística: “La clase mierda”.

En el programa “Esto recién empieza” de Ivan Schargrodsky y Dario Gannio emitido por C5N en 2018,  reunieron a cinco ex integrantes del primer gabinete de Néstor Kirchner. En una de las intervenciones, Daniel Filmus dice lo siguiente:

“Nosotros, que hicimos realmente cosas enormes para sacar a la Argentina del infierno, no supimos -y esto es parte de la autocrítica para poder mirar hacia adelante- resolver problemas de la segunda generación. Nosotros resolvimos situaciones de escuelas, salarios docentes, subimos presupuestos, pero no le dimos la importancia necesaria a la calidad de la educación y lo que nos pide la sociedad es eso.”

Si bien las palabras de Filmus se refieren específicamente a la educación, se pueden extrapolar a todo el resto de las áreas de gobierno. Es probable que este sea un desafío para el próximo gobierno peronista. Una vez que se sale del infierno en que nos volvió a meter un gobierno oligárquico, ¿cómo se le da respuesta a los que empiezan a dejar atrás la pobreza? No alcanza con el recuerdo de los pesares resueltos del pasado. No hay memoria que nos permita dormir en los laureles. Hay que romper el círculo vicioso.

 

Sebastian Pujol

4 comentarios en “El peronismo y la clase mierda

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