Desde la oleada feminista hasta la expo-joven, la juventud, se armó de coraje y valentía y comenzó a disputar el poder, y por supuesto, la agenda de la campaña electoral. 

Con Ofelia Fernandez (19) como pre-cantidata a legisladora porteña y les demás jóvenes que son parte de las listas electorales, debemos decir que llegó el momento de la juventud. Pero no de cualquier juventud sino de una juventud organizada. 

Las organizaciones militantes, los partidos políticos, los espacios a-partidarios (que no se quedan quietos), también decidieron poner como eje principal a la juventud. Dentro de las listas, en los recorridos barriales, en los medios de comunicación, y en las propuestas de cara a las elecciones. 

Pero, ¿a qué se debe?

 Las políticas que el Gobierno impulsó afectó a varios sectores de manera directa. Y uno de los sectores más afectados es la juventud. El desempleo, la violencia institucional, la crisis económica y el ajuste constante al presupuesto universitario son algunas puntas de esta nueva era Joven. Para entender a esta energía militante joven, llena de pasión y ganas de tener un futuro, se le suman las nuevas caras a la política. Que, directa o indirectamente, promueven una sensación de modificación a la lógica política con la que nos veníamos manejando. No sé si es una crítica al mismo sistema político, pero sí sé que es una nueva manera de entenderla. Si no hay una juventud que haga un análisis político actual, que sepa y luche por lo derechos, que tenga ganas de estudiar, de trabajar en las condiciones adecuadas, que tenga proyectos, ambiciones y, sobre todo, conciencia de clase, no será una juventud que pueda entender al voto como una muestra (y derecho obligatorio) de que la única herramienta de transformación es la política. Y, hoy, estar viviendo una modificación en la política, un nuevo enamoramiento hacia la militancia -como fue en aquel 2003 con la asunción de Néstor Kirchner- es un hecho histórico que merece ser nombrado, reconocido y aceptado.

Las listas jóvenes refrescan bancas, despachos, sueños y proyectos. Refrescan el mito de que sólo llegan unxs pocxs, que es imposible entrar en ese círculo y que “siempre están los mismxs”. Acá, la juventud que movió al Congreso el 13 de junio, la que se bancó la lluvia el 8 de agosto, la que le dijo NO a la reforma previsional, la que abre las unidades básicas, la que sale del clóset, la que denuncia profesores por acoso, la que sabe sus derechos laborales, la que pone el cuerpo ante las injusticias, la que se forma, la que lucha por un boleto educativo, la que recorre los barrios, vino a transformarlo y discutirlo todo. 

Abran paso, llegó la juventud. Y que vibre el piso. La juventud quiere un futuro, quiere investigar, quiere ser profesional, proyectar crecimiento, contagiar de sueños a todxs lxs que todavía no lograron entender al movimiento político que la envuelve. 

Feministas, jóvenes y por la unidad con Alberto y Cristina, la juventud se organiza.

Azul Verzura

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