En las calles de Buenos Aires caía una lluvia incesante, una gran tiniebla en todos lados.  El pueblo a veces tiene momentos unánimes. Para el pueblo argentino, ése fue uno de esos. La voz oficial anunció por la radio que a las 20.25 horas del 26 de julio de 1952, Eva Perón pasó a la inmortalidad. María Elena Walsh describió mejor que nadie “Y el pobrerío se quedó sin madre llorando entre faroles sin crespones. Llorando en cueros, para siempre solos.”

El 18 de julio de 1952, Eva entró en coma por primera vez. Recibió tratamientos de rayos en reiteradas ocasiones, pero su cuerpo ya no soportaba más y a los 33 años fallecía de cáncer de útero.

Tras su muerte, la Central General de Trabajadores (CGT) declaró tres días de paro y el gobierno estableció un duelo nacional de 30 días; fue velada en la secretaría de trabajo, la acostaron en un féretro con tapa de vidrio y estaba cubierta por un sudario blanco. Se calcula que medio millón de personas besaron la tapa de cristal que la protegía, y las escenas de dolor, desmayos y profundo sufrimiento fueron incontables. El 9 de agosto la transportaron al Congreso de la Nación en dónde estuvo dos días y, más tarde, a la sede central de la CGT, que estaba pensada como su morada provisoria, hasta que se le construyera un “monumento al descamisado” en donde iba a descansar.

Las crónicas de la época afirman que Eva estaba hermosa, no había síntomas de dolor en su rostro. Se debía a que el famoso anatomista español, Pedro Ara, había realizado un excepcional trabajo que comenzó 20 minutos después de su muerte.

Hacia 1950, en el acto de fundación del Sindicato de Taxistas, Eva se desmayó, y ésa fue la primera señal de alerta del deterioro de su salud. Luego en 1951 en la fundación Eva Perón volvió a desmayarse y entonces su oficina de trabajo debió mudarse a la residencia presidencial, que estaba ubicada en Austria y Libertador (dónde hoy funciona la biblioteca nacional). En el acto del 17 de octubre, es recordada la foto en la que Evita es sostenida por Perón para que ésta no caiga. El 11 de noviembre fue operada y debió votar en su cama del hospital. Esas elecciones le daban a Perón la reelección. Cada día que pasaba se deterioraba más, y guardaba reposo pero su discurso era cada vez más fuerte en contraposición con su débil salud, en su último libro llamado “Mi mensaje” dice “Los dirigentes sindicales y las mujeres que son pueblo puro no pueden, no deben entregarse jamás a la oligarquía”.
“Evita fue la única que hizo algo por nosotros” ¿quién era esa mujer? Una anécdota la pinta entera, en una oportunidad en la que había besado a un niño con lepra, una asistente intentó limpiar con alcohol sus mejillas, Eva estalló furiosa y reventó la botella contra el piso.
Cuando la Revolución Libertadora derrocó a Perón, el 23 de Noviembre de 1955, el cadáver fue secuestrado y desaparecido durante 14 años. Recién en 1976, Eva fue trasladada a una bóveda en el cementerio de Recoleta donde también está su hermano Juan. Luego de su muerte, María Elena Walsh en su poema Eva dice: “Cuando los buitres te dejen tranquila y huyas de las estampas y el ultraje, empezaremos a saber quién fuiste”.

Carlo Magno

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