Entrevista a Paco Taibo II: “Vamos a crear una transnacional latinoamericana del libro.”

El Fondo de Cultura Económica (FCE) es una editorial mexicana estatal fundada en 1934, con filiales en toda América, desde Estados Unidos hasta Chile. Sirvió de inspiración para la creación de experiencias similares, como Eudeba en Argentina. El año pasado el nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, nombró como director del FCE al hombre que entra al Hotel 111 de la Ciudad de Córdoba vistiendo una campera blanca con el cuello levantado y tomando una lata de Coca Cola. Se llama Paco Ignacio Taibo II. Tira la lata en un tacho de basura y al ver a los dos periodistas de la Revista Marfil que lo esperan en el hall, se tapa la cara y dice:

-¡No me digan que vienen a hacerme una entrevista, carajo!

El joven cordobés del staff del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española a quien asignaron en el hotel intenta una formalidad.

-Señor Taibo, los señores…

-Bah, vengan a mi oficina, -dice el hombre nacido en Gijón, España, pero radicado en México desde niño por el exilio político de su familia. Escritor con cerca de cien libros publicados que le valieron decenas de premios internacionales como novelista; autor de las mejores biografías de personajes como Ernesto Che Guevara y Pancho Villa.

Se dirige hacia unas mesas en la vereda del bar vecino al hotel. Allí comienza la charla.

Revista Marfil- En el Congreso de la Lengua Española en 2004, Roberto Fontanarrosa hizo una defensa de las malas palabras.

Paco Taibo II-Tengo diez referencias sobre ese discurso de Fontanarrosa. La gente me lo recuerda diciéndome que ahí tengo el punto de apoyo.

RM- También sos un defensor de las malas palabras.

PT II- No hay malas palabras. Es un purismo ridículo, producto de sociedades que los domingos van a misa y en la semana son putañeros. Son los que han creado el concepto de “las malas palabras”. Hay palabras que designan y punto. Y tienen un valor de uso que se les ha dado el pueblo. Un tonto es un tonto y un pendejo es un tonto sublime. A no ser que estés en Argentina donde un pendejo es un niño. La palabra acá es boludo. Un boludo no es alguien que tiene las bolas muy grandes, sino que es un tonto superlativo. No existe tal cosa como las malas palabras. Es una distorsión puritano formalista. En general, el lenguaje políticamente correcto está repleto de formalismos, no de profundidades. Esta simulación que invade nuestras sociedades en nombre de lo aparentemente formal enmascara con su lenguaje. No es una polémica en la que voy a perder mucho tiempo.

RM- Tuviste varios problemas en México por no usar un discurso políticamente correcto.

PT II- La palabra “problemas” es suave. Tuve dos guerras de guerrillas y una confrontación bélica con destroyers.

RM- ¿Qué tenés pensado para tu charla en el Congreso?

PT II- Quiero hablar como lector, establecer el puente entre el mundo que yo viví como lector de los 15 a los 20 años y el que hoy están viviendo ustedes. En todos estos años nos fragmentaron. Nos volvieron paisitos. Quiero hablar de eso.

RM- En la conferencia que diste en Buenos Aires durante el Foro Emancipación e Igualdad de 2015 hablaste de que se rompieron los lazos entre los países latinoamericanos. ¿Esa ruptura tiene una fecha exacta?

PT II- Tiene una combinación de fechas. En el mundo del libro, tiene la combinación de la crisis cubana del papel, que los condena a dejar de producir libros muy baratos y que circulaban; el golpe militar en la Argentina mediante el cual los tanques destruyen De la Flor, Tiempo contemporáneo, etc.; el final del gran boom editorial español post franquista que se va agotando, y en México un impás que hace que descienda la presencia del libro mejicano en los países de América Latina. Fuera del mundo del libro, la componente es el ascenso de las fuerzas del mal del neoliberalismo, que convierte todo lo que mira en mercado. Tiene una lógica, extrañamente, de mercado fragmentado. En nombre de la globalidad encierra los países dentro de sí mismos y solo abre la puerta a la chatarra que viene de Hong Kong. En el mundo editorial los bestseller norteamericanos viajan a América Latina vía España, por una cuestión de traducciones. Pero también hay novelas excelentes.

RM- Algunas se les escapan…

PT II-No se les escapan, yo creo que las fuerzas malignas no son tan direccionistas. Solamente si eres argentino y paranoico crees que hay una fuerza del mal escondida en una editorial transnacional española en el séptimo piso del edificio diciendo: “Y ahora vamos a joderlos, que lean Og Mandino”. Los mexicanos somos menos paranoicos, porque somos más optimistas. El sistema tiene reglas, caminos, presiones y las reglas del mercado son: “Da dinero, funciona”. No hay una componente social en la propuesta del mundo editorial.

RM- ¿Qué podemos hacer contra eso?

PT II- Trabajo concentrado. En los próximos meses, crear una transnacional latinoamericana del libro desde el Fondo de Cultura.

RM- ¿Están trabajando en eso?

PT II- Trabajando es una palabra suave. En siete meses empieza a funcionar. Vamos a renovar la vitalidad de las siete casas editoriales que tenemos en América Latina. Vamos a alimentar una nueva en Cuba, una en Bolivia y otra en Uruguay, y las pondremos a trabajar en sincronía. Ya empezamos a jugar con nuestra pelota.

RM- ¿La designación de Horacio González como director del Fondo en Argentina va en esa dirección?

PT II- Obviamente. Es una provocación. ¿Cuál es el intelectual argentino que resulta más molesto para el pensamiento conservador? Pensé en dos o tres. Horacio era el más molesto.

RM- Una de las medidas en esa dirección es bajar los precios de los libros.

PT II- Dentro de un mes en la feria del libro de Buenos Aires, en la mesa central del stand del Fondo de Cultura, va a haber libros con descuentos de hasta el ochenta por ciento.

RM- ¿Solo libros editados por el fondo?

PT II- En principio, solo del fondo. En los próximos tres meses empiezan a llegar las nuevas producciones, pero por el momento vamos a bajarle el precio a lo que tenemos en stock.

RM- Por tu preocupación en el tema de los precios intuimos que compartimos problema. En Argentina los valores son en exceso elevados, dejan a mucha gente sin la posibilidad de leer. ¿Allá es igual?

PT II- No tan grave. Aquí el desfasaje del dólar, producto del proyecto neoliberal que gobierna en la Argentina, ha encarecido brutalmente el precio del libro. En México ha estado pasando también con el agravante de que los libros importados desde España llegaban en Euros y al convertirse en pesos mexicanos el precio se volvía astronómico. La política del Fondo será la de intentar negociar con las transnacionales. De hecho,ya lo hicimos con siete de ellas. Vamos a editar juntos en México a mitad de precio. La verdad es que nosotros somos en cierta buena medida socialistas y en una mala medida Rousvelianos: hay que ampliar el mercado dentro del sistema capitalista, compañeros. Hay que lograr que los pobres puedan comprar libros. Vamos a tener colecciones que llegarán a costar $40 pesos argentinos los más caros y $17 los más baratos. Esos libros ya están en marcha. Se trata de una colección llamada “Vientos del pueblo”. Tenemos siete títulos producidos en cinco semanas.Cuentos, narraciones y reportajes breves, que permiten hacer tirajes de cuarenta mil ejemplares.

RM- ¿Cómo manejan la difusión?,¿sufrieron algún impedimento?

PT II- No nació el hijo de vecino que nos impida distribuir. Tenemos una red de 123 librerías nuestras. Pero estamos en la calle, con 11 librobuses recorriendo el país. Vamos a comunidades que nunca han visto un libro. Si hay dinero, aunque sea pequeña la ganancia, la industria privada va a entrar.

RM- Hay una imagen de México que llega a la Argentina, sobre todo de la frontera con Estados Unidos, como un espacio totalmente copado por el narcotráfico. ¿Cuánto tiene eso de realidad y cuáles son los problemas que encuentran cuando quieren llegar a esos territorios?

PT II- La campaña nacional de lectura empezó hace setenta días en un lugar llamado Mocorito, en el centro de lo que llaman el “Triángulo amarillo” del narcotráfico en Sinaloa. Regalamos más de 2000 libros. Todo es verdad pero todo es relativo. O sea, es muy posible que tu vecino del cuatro sea el hijo de Jack el Destripador, pero si le pides que te suba el café y las ensaimadas te las sube.

RM- En esa conferencia participó López Obrador.¿Cuál es el apoyo real del Estado al plan de fomento a la lectura?

PT II- AMLO repartió el primer libro y dijo la frase: “Becas para jóvenes de menos de quince años, primer trabajo, becas para madres solteras… y un libro”. Tan feliz estaba repartiendo libros que tuve que decirle: “Ya vete, tienes que ir a un estadio de beisbol”. Andrés es lector y sabe el papel balsámico y creativo de la literatura. Un compañero en el norte dijo una vez: “Si logro que este adolescente estudie guitarra clásica se lo quito a los sicarios del norte”. La cultura ejerce un papel balsámico en sociedades con un nivel alto de violencia. En México es uno de los proyectos centrales del aparato estatal. El libro es punta de lanza.

RM: Una tarea exigente con metas trascendentales. 

PT II: Está muy divertido. Yo no paro. Los siete días de la semana en jornadas de catorce horas recorriendo el país. Llego a México y tengo que ir a Mexicali, a 4000 km al norte. Bajo de Mexicali y estoy en Nochistlán, la comunidad dónde el ejército asesinó campesinos. Y el acto cultural literario se inicia en la plaza en que está el monumento en reconocimiento a los ciudadanos a los que les disparó la policía federal. Ahí vamos a regalar un libro, claro.

RM- En cierta medida revolucionario. ¿Qué banderas de la Revolución Mexicana levanta este nuevo gobierno?

PT II- Andrés es un apasionado de la historia y ha estado usando el debate histórico como parte del debate por una nueva moralidad pública. No una estructura de culto a los héroes, una relación de prestigio para decir de dónde venimos, quiénes somos, hacia dónde vamos. La segunda vez que regaló un libro fue hace unos días en el lugar del natalicio de Juárez. Producimos un libro de “Vientos del pueblo” a toda velocidad y lo regaló en Yelatá. Y está en consonancia con su idea de un gobierno de austeridad. Alguien que me crucé los otros días me dijo que éramos un grupo de “franciscanos rojos”. A mí me pareció un insulto maravilloso. ¿Cuál es el problema? San Francisco de Asís estaba a favor del hermano lobo, nunca pisó una hormiguita, se vestía con hábito de pobre. No andaba haciendo negocios con la iglesia simoníaca. Está bien, somos Franciscanos rojos. También somos populistas.

RM- Una terminología muy usada como agravio por la derecha de estos tiempos.

PT II- Está bien, somos populistas. ¿Qué es lo contrario de populistas? Antipopular. Acá tienen uno gobernando. Entonces somos populistas y también populacheros, populacho, plebe. Lo que no somos es una panda de aristócratas renegados hijos de su neoliberalismo de mierda. Eso no sirve, no sirvió y jamás servirá a nuestros países. Nos dejó en situaciones extremas de pobreza, marginación, etc.

RM- ¿Qué información llega a México de este gobierno argentino? ¿Cómo lo ven allá?

PT II- México practica, en términos formales, la política de no intervención. Eso quiere decir que no tiene opinión sobre casi nada en materia de política internacional. Excepto cuando se producen crisis de dimensiones tales que obligan a una manera de definición. Andrés ha expresado una intención política de no intervención. La política del Fondo de Cultura es de intervención donde pongamos una pata. Somos una empresa editorial con relativos márgenes de autonomía y donde sea que tengamos una casa matriz estamos participando de la vida, no solo del proyecto mexicano sino también de las propuestas locales y regionales.

RM- Estás poniendo en práctica una mirada guevarista del continente.

PT II- Como supongo que estás escribiendo en un lugar en el que no te van a censurar te digo que sí, claro. Es el proyecto bolivariano en materia de política editorial y política del libro. Las ideas se discuten con ideas. América Latina desde la Patagonia hasta Chicago, donde hay mayoría de mexicano, es un solo continente.

RM- ¿Por qué se da el fenómeno de que pareciera que México va a contramano del continente?

PT II- Porque va a contramano del continente. Tenemos una capacidad para la de-sincronía que no tiene ningún otro país del mundo. Todos van hacia el progresismo y nosotros estamos del lado más reaccionario. Se produce el respiro para nosotros y ya se bajaron del burro tres o cuatro. Es un problema que no controlamos, compañeros. Nos tomó cuatro elecciones nacionales liberarnos del fraude. ¡Cuatro! Veinticuatro años de guerra contra el fraude electoral. No era culpa nuestra. De repente, decía préstennos los bombos de las manifestaciones kirchneristas, a ver si se anima un poco México. Pero no nos prestaban, compañeros. Nadie suelta su bombo en una manifestación y menos para prestarle a un mejicano porque no se lo devuelve.

RM- ¿Tiene que ver con la cercanía con Estados Unidos?

PT II- Sí, pero es positiva y negativa. México tiene que generar una alianza con los Estados Unidos de Bernie Sanders, con el Holywood progresista, con los escritores, con las comunidades latinoamericanas. Estados Unidos es un maremágnum en el que, como en todos lados, hay de todo. Cada vez que Trump dice que van a construir un muro y lo va a pagar México, Andrés Manuel sonríe. Cree que vamos a pagar el muro, ¿Qué marihuana de baja calidad ha estado fumando?

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RM-¿Cuáles crees que son los principales conflictos que tiene afrontar AMLO?

PT II-No lo sé. Últimamente he descubierto que soy más sabio cuantas menos cosas sé y más preguntas tengo. Empiezo, además, a tener que concentrar toda mi capacidad pensante en la estrategia del mundo del libro. No solo para operar en lo inmediato, porque estamos operando muy tácticamente. Nuevos libros, nuevos autores, nueva maneras de hablar con los jóvenes para preguntarles qué están leyendo y ofrecerles otras opciones. Tenemos que proponer estrategias de comunicación, de divulgación, de presencia, de precios, de distribución. Y luego, una estrategia latinoamericana. Todo eso significa reparar una editorial con muchas posibilidades pero que recibimos en estado de desastre. Donde para conseguir unos lápices tenías que firmar siete memorándums. Lo resolví, porque ya no se firman siete memorándums y nadie pide lápices.

RM- La juventud es uno de los sectores a los que estás apuntando.

PT II- Yo tengo firme confianza en el libro como material de politización profunda. No de superficie, no de slogan, sino de construir una columna vertebral. Si logro que preadolescentes adopten el lema“todos para uno y uno para todos” de Los tres mosqueteros voy ganando, si logro que prefieran Robin Hood a Barbie voy ganando, si logro que incorporen al Conde de Montecristo en su santoral, voy ganando, y si logro que incorporen a San Francisco de Asis, voy ganando también. A un nivel más alto, si logro que vuelvan Saroyan y Steinbeck, que no se están leyendo; Koestler, Malraux también voy ganando. Esta generación no los está leyendo. Hay un gap horrible de grandes narradores modernos que se perdieron. Si logro que esto vuelva a fluir, creo que vamos a encontrarnos ante un potencial de lectores importante. Me preguntaban si era muy mexicana mi perspectiva. En México la estoy viendo, pero en Argentina también es así. ¿De dónde sacan que son bobos los que están aquí? Todas las adolescentas que se han volcado a las calles en estos últimos meses en torno al derecho a decidir, son lectoras de Simone de Beauvoir, coño, no más es cosa de decírselos de manera inteligente, que no parezca un tocho enorme e insalvable.

RM- ¿Es necesario sacar los libros de las librerías?

PT II- Sí, llevarlos a la calle y al debate de lo cotidiano. Yo empiezo todas mis conferencias en escuelas de enseñanza media diciendo que quien sabe de memoria uno de los veinte poemas de amor de Neruda liga más y estoy dispuesto a someterlo a la prueba de la estadística. Genero miradas sorprendidas por todos lados. Vuelvo un mes después y se levanta uno y me dice: “Me gusta cuando callas porque estás como ausente”. He hecho cosas muy locas, como llegar a barrios periféricos y duros de la Ciudad de México, y decirles: “Ustedes son hijos del polvo compañeros, la tierra suelta. El asfalto todavía no llegó completo, son los hijos de la tierra y el polvo en el aire. Pero no de cualquier polvo de mierda, ustedes son, diría Quevedo, polvo enamorado”. Empiezan a preguntar quién es Quevedo y yo les tengo que decir “sí, el compañero Pancho de Quevedo, poeta del siglo de oro español, que decía eso: Polvo enamorado.” Es viable, si sabes tocar los resortes justos que rompen la distancia entre la literatura como obligación académica en la enseñanza media, donde te dicen: “Léete El Quijote, léete el Martín Fierro, el Cantar del Mio Cid o La Iliada y la Odisea”. Con ese páramo de lecturas matas a un futuro lector de horror. Lo vacunas contra la lectura por placer. Tienes que cambiar los chips, tienes que decirles que determinada novela de ciencia ficción les va a volar las neuronas. Hay que cambiar el lenguaje. Eso es parte de todo un entramado de difusión, fomento de la lectura, libros baratos en las calles. Y debate y discusión. ¿Vamos a triunfar?, no lo sé. Cuando alguien me pregunta que espero a seis años, le digo que en el Fondo de Cultura soy como Alcohólicos Anónimos, vivo las próximas 24 horas.

RM- Nos gustaría movernos un poco hacia la literatura. ¿Leés autores actuales argentinos?

PT II- Solo he logrado seguir autores policiacos argentinos, que afortunadamente los hice coincidir durante la Semana Negra de Gijón en los últimos años. Le he podido seguir la pista a Gabriela Cabezón o a Kike Ferrari, pero estoy muy perdido. Es que la fragmentación es terrible. Yo preguntaba aquí si alguien conoce a Fabricio Mejía Madrid, a mi gusto el mejor novelista que tenemos en México y que vende 50000 libros al año. No lo conoce nadie en Argentina. De veras lograron encerrarnos en nuestros países.

RM- Sin embargo, vos tenés una relación importante con los escritores argentinos. Sos fanático de Rodolfo Walsh, por ejemplo.

PT II- Conecto bien con la generación de Walsh y luego reconecté con la de Sasturain, Sacomano, Altuna, etc.

RM- Siempre cerca del policial

PT II- Y del comic. Tenemos que volver a tender la red. Hay que usar los medios. Y la red como dínamo, no los medios nacionales. Y luego operar por donde te dejen: radio, televisión. Es posible. Eso significa viajar mucho por América Latina,y mi prioridad en este momento es México

RM- Uno de los precursores del policial negro en Argentina es Osvaldo Soriano. ¿Cuál es tu relación con él?

PT II- Yo lo quería mucho. Una vez me regaló chocolates, porque andaba jodido del hígado.

RM- Amante de la Coca Cola.

PT II- Sí, claro. “No habrá más penas ni olvidos” me parece un libro fundamental. Estuvimos juntos dos veces. Yo había leído “Triste, solitario y final”. Hay que volver a publicar sus dos novelas mejores: “Cuarteles de inviernos” y “No habrá más penas ni olvido”. El concepto del bombardeo de mierda lo uso en “La lejanía del tesoro” y al final de la novela lo cito al decir que es uno de los tantos recursos que le pido prestado a otros escritores. En mi novela, bombardean con mierda en Querétaro al Ejercito de Maximiliano (Rey impuesto por la corona francesa en el período que tomó México).

RM: Tenías relación con Soriano, también supiste ser amigo de otros argentinos en México.

PT II: Muchos. Juan Gelman fue un gran amigo mío. Mi relación con los exiliados argentinos siempre fue muy especial. Recuerdo, por ejemplo, poco antes del Mundial 78 estar cenando Paloma -su esposa- y yo empanadas en la Casa del Pueblo Argentino en México. Días antes algunos compañeros se me habían acercado para pedirme pasaportes viejos. No sabía para que los querían, pero les dije que sí. En esa reunión, de repente se sueltan cantando Zamba de mi esperanza y yo dije:“Esto suena a despedida”. Paloma me dice: “No, si la cantan siempre, pinchesargentinos”. Y como al mes, de los que yo había visto faltaban ochenta. Fue la contraofensiva de Montoneros. Una locura, un suicidio absoluto.

RM- Constantemente mezclas la escritura de novelas con la investigación histórica, en la cual te manejás con una cantidad muy grande de fuentes. ¿Como trabajás el orden de la información?

PT II- Con obsesión. La historia es un oficio para obsesivos. Tal personaje traía el pañuelo en la mano izquierda, pero no era zurdo, entonces a indagar allí. Y no dar por bueno nada, cuestionar todas las fuentes. Acumular y acumular. El gran problema de la historia narrativa es el problema del formato. Cómo dosificas la información. Si la vuelves estrictamente cronológica corres el riesgo de que la cronología vacíe los paralelos en profundidad. Si la vuelves temática corres el riesgo de adulterar los hechos, porque A es antes que B y B no se explica si no ocurre A. Tienes que mantener una línea cronológica pero tienes que romperla continuamente. Elementos anecdóticos, elementos narrativos, pequeñas biografías de los personajes para que no entren de repente de la nada, para que tengan pasado y elementos de reflexión contextual, pero manteniendo la línea cronológica. Te obliga a la reorganización del material siempre de tres maneras: cronológica, temática y biográfica. Y debes decidir dónde usar esa información. El montaje es la clave en el periodismo literario, o en el periodismo narrativo o en la historia narrativa. Sin el montaje estás muerto. Podrás tener la mejor investigación del mundo y va a ser el libro más aburrido del mundo. Ese es el gran problema. Y es un problema de habilidad y oficio, de ir aprendiendo a usar esas claves en el montaje. Los libros no se escriben solo con horas nalga. Hora nalga es el tiempo que depositaste el culo en una silla para escribir. Un libro puede tener 1200 horas nalga, pero también tiene otras 1200 horas de cigarrillo, que es cuando haces la pausa y reflexionas, donde te ordenas. Y muchas veces es tan importante el montaje como la redacción. La redacción implica la búsqueda de lenguajes. De acuerdo a cómo se esté armando el libro. Y decisiones, por ejemplo: hablarle al lector en segunda persona y que importe un bledo que sea fuera de los cánones, lo sostengo. No es una flor que aparece flotando y luego desaparece. Cuando vuelva a este tipo de tono vuelvo a usar la segunda persona. Luego otra clave, que es muy absurda: el oído es más sabio que el ojo. Cada vez que escribas algo leete a ti mismo y el oído te va a detectar el sapo, la trampa, la reiteración. El ojo no lo hará porque está acostumbrado a verlo. El ojo leerá un punto y coma como punto seguido porque tu decidiste que eso es una pausa de punto seguido, aunque hayas marcado punto y coma; el ojo te engañará, el oído no. En los momentos terminales no queda otra que leer en vos alta.

RM- Basas parte de tu investigación en anécdotas, en la oralidad. ¿Cómo las trabajás?

PT II- Las vas incorporando. Le das el mismo valor que tiene un recorte de periódico, un documento u otro elemento y dices de dónde salió. La única variante es que cuando tengas dudas, comparte la duda con el lector y lo explicitas. Nada es verdad aunque parezca, nada es mentira aunque parezca. Democracia con el lector.

RM- Algo así hiciste en tu biografía del Che Guevara, al respecto de su supuesto encuentro con Perón. Dejás algunas conjeturas al lector para que con su trabajo decida si existió o no. Personalmente, ¿existió?

PT II- Creo que no existió, es una fabulación. No coinciden las fechas. La única fuente que lo afirma no es confiable. De cualquier manera, Perón era capaz de entrevistarse con el diablo, compañeros. Y en aquella época en que alimentaba a la izquierda para fomentar el regreso no veo por qué no hablaría con el Che. Su relación con la Revolución Cubana era de simpatía. Tampoco puedo decir que no sucedió, porque en el parámetro de los dos personajes era viable. El Che hubiera estado interesado en hacer un sondeo para tomarle la medida al Peron. De hecho, trabajaría con notables peronistas como Cooke.

RM- ¿Estás escribiendo un libro de historia?

PT II- Sí. Le he podido dedicar una hora a la mañana, antes de salir a trabajar. Un ratito. Y así voy, en lugar de que un libro de cien páginas me tome unos meses, me va a tomar unos años.

RM- Pero seguís ahí firme, escribiendo.

PT II- Hombre si dejo de escribir siento que estoy perdiendo una parte de mí mismo. Es la verdadera historia del adolescente judío que dirigió la insurrección del gueto de Varsovia y del cual hace veinte años encontré una carta. Sionista socialista. Le escribía a sus compañeros en el exterior del gueto. Le dijeron ustedes ahí son doscientos adolescentes, con veinte pistolas y ocho molotov, salgan del gueto y vengan a combatir en guerrilla en los bosques. Y él les contestaba:“Lo hemos discutido y hemos decidido que nos quedamos. El motivo: durante todos estos años los judíos sabemos que vamos a morir, esta es la única que vez que vamos a decidir cómo vamos a morir.” Me dejó tan conmovido la puta frase, me pegó de tal manera en el intestino y en los huevos que me persiguió veinte años. Y empecé a investigar. Ya terminé la investigación y estoy en la redacción. Que no me gusta, me está saliendo formalista, tengo que reescribir y reescribir hasta encontrar el tono correcto o el tono posible, el que me guste.

RM- ¿Tu incursión en política cambió tu manera de escribir?

PT II- Hago política como escribo. De la misma anarquista manera. Pero soy un anarquista posibilista, o sea una mezcla de anarquista y social demócrata. Ya asumí que vivo en la contradicción entre el pensamiento libertario y el pensamiento reformista socialista. No me crea pesadillas. Y escribo como vivo y como pienso. Trato de no ser dos. Y la política me marca mucho lo que estoy escribiendo. Lo sé, soy consciente, pero la política, como yo la entiendo, no hace pedagogía sino narración.

Al día siguiente, fue su turno en el Congreso Internacional de la Lengua Española. En tan solo diez minutos tocó algunos temas de esta entrevista. Principalmente, sus proyectos en el Fondo de Cultura Económica. A la salida del Teatro San Martín, entre firmas de libros, fotos y charlas pseudoprotocolares, vio a los enviados de Marfil que se alejaban, por cortesía. “Compañeros, compañeros vengan. Quiero ver caras conocidas”. Y agregó: “¿Desayunaron?”.

Caminaron dos cuadras. Tuvieron que apurar el paso al cruzar en una esquina sobre el amarillo de un semáforo para evitar ser atropellados. “Hijos de puta, no les importa nada, estaba sobre el paso cebra”, gritó Paco, divertido. Se sentaron en una mesa sobre la vereda, como el día anterior. Charlaron sobre política, literatura, militancia, revoluciones. Contó que estaba leyendo Timote, de J.P. Feinmann y que había cenado la noche anterior con Daniel Divinsky.

Desayunaron una Coca Cola cada uno. Según Paco, en México el refresco imperialista es más rico.

Sebastián Pujol – Sergio Delbreil

 

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