“Por el momento, la única experiencia que tuve con este congreso es que en la puerta no me quisieron dejar pasar, así que todavía no pude formarme una opinión al respecto”, dice Alejandro Dolina en el hall de entrada al Teatro San Martín de la Ciudad de Córdoba. En pocos minutos comenzará la conferencia “El valor del español como lengua de culturas: literatura, oralidad, folclore”, una de las actividades del Congreso Internacional de la Lengua Española en la que será uno de los disertantes.

Sin embargo, cuando intentó cruzar la puerta de ingreso una chica que trabaja para el congreso no lo quiso dejar entrar porque no llevaba puesta la credencial que acreditaba quién es.

Alejandro Dolina-Me olvidé la credencial. Venía de otra nota con unos amigos y me vine directamente para aquí y no me dejaron pasar. Está bien porque no soy nadie, -dice Alejandro. Se lo nota relajado y divertido con la situación. Viste enteramente de negro, como su apodo. -No soy nadie, pero soy uno que invitaron y vine hasta aquí para participar. ¿Cómo no me van a dejar pasar? Pregúntenme como me llamo y listo. Me dijeron “vaya a buscar la credencial. La dejé en mi casa, ¿cómo la voy a ir a buscar?.

A cada paso, alguien le pide una foto o que le firme un libro. De todas maneras, se hace un hueco para dialogar un momento con la Revista Marfil.

AD- Yo trabajo con las palabras. Paso todo el día buscando la manera de combinarlas, la manera de desentrañar alguno de sus misterios y con eso, no digo que me gano la vida, sería injusto decir eso. Con las palabras me salvo la vida, porque me gusta mucho hacer lo que hago. Venturosamente lo haría gratis y así lo han entendido algunos de mis empleados.

Unos minutos después, durante su exposición en la conferencia dirá que ha venido “hasta aquí, para saber si todo puede decirse y para saber si realmente estamos solos, sin poder comunicarnos con nadie. Si no pueden contestármelo aquí, no habrá quien pueda.”

Revista Marfil: La RAE tiene una tendencia a ser conservadora. ¿Creés que el lenguaje es algo vivo, que necesariamente muta con el uso y el paso del tiempo?

AD: La lengua siempre muta, pero la Academia no. Por eso es Academia. Lo académico es siempre conservador.

En el marco de la disertación, Dolina se explaya con más tranquilidad y belleza al respecto: “Las entidades que venían a conformarnos son solo inventos de nuestro deseo y buscamos falsas explicaciones y todo nuestro sistema de observación, experimentación, anticipación mental no sirve para establecer ni una sola certeza. Todo conocimiento es interpretativo y también lo son la comunicación y el lenguaje. Todos jugamos distintos juegos y no hay reglas generales, sino particulares. Pero, además, nos ha sido deparada la sucesión. Nuestro destino es cambiar, transformarnos segundo a segundo. Sustituirnos a nosotros mismos. Ni siquiera podemos detenernos en el examen de nuestros propio ser, sin que ese ser se nos escape de las manos en busca de otras formas y aun de otras entidades. No solo no sabemos quiénes somos. Si lo supiéramos, ese conocimiento se tornaría inadecuado al instante siguiente.”

RM: ¿Crees que por culpa de ese carácter conservador de la RAE, que se niega a aceptar que la lengua cambia como el ser humano, es que no hay charlas o disertaciones sobre lenguaje inclusivo en el Congreso de la Lengua?

AD: Creo que un poco de razón tienen en ese sentido. Por no decir que mucha razón. Porque es cierto que la lengua cambia, pero es inevitable que un Congreso de la Lengua tenga intención hegemónica. Si uno hace un congreso de la lengua castellana es, aunque no lo digan, para que se extienda y se imponga sobre otras. También, esa supremacía del español, es una metáfora muy vecina a la supremacía de ciertas clases sobre otras, y bien sabemos que muchas personas que hablan otras lenguas que son nativas, por ahí no están recibiendo todo el bagaje de derechos que un ciudadano necesita, merece y debe acreditar, de manera que esa injusticia está muy bien en ser señalada en el foro correspondiente, que debiera ser un congreso alternativo.

Finalmente, lo dejan entrar. Se pierde entre las butacas, camino al escenario. Aparece un rato después. Camina lento por el escenario. Cuando le dan la pelota, la cámara lo enfoca y Alejandro tira un lujo, el primero de la tarde:

“Un niño ve en la oscuridad una espantosa sábana en la soga de colgar la ropa. Desde luego, se aterroriza. El padre lo acompaña hasta el fondo y allí el niño se calma al ver que se trataba de un simple fantasma.”

4 comentarios en “Alejandro Dolina: Entrevista en el Congreso de la Lengua Española

  1. Dolina y Fontanarrosa juntos. Claro que hubiera sido un lujo.
    De todas maneras me gustaria escuchar del Negro una explicación sobre su presentación del libro de Aníbal Fernández.

    Le gusta a 1 persona

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