“Hay dudas de que nos comportemos como verdaderos jueces de la democracia republicana” y  “Se empieza a generalizar la sospecha de que servimos a intereses diferentes al derecho” 

Lo dijo Carlos Rosenkrantz en la inauguración del año judicial hace unos días. Chocolate por la noticia. Pero más allá de que sea una obviedad, el hecho de que el Ministro lo diga tan crudamente es un acto político de los más importantes. Como así también la decisión de la Corte de enviarle al Juez Ramos Padilla recursos que él mismo pedía para proseguir con investigación del agente 86 D´Alessio. Hace unos días Macri pedía por la cabeza de Ramos Padilla con el lamebotas de Majulito en una entrevista que quedará para la historia. Estamos como anestesiados. El Presidente dice por televisión que quiere que un juez se aparte de una causa. En cualquier país sería un escándalo, una intromisión en contra del poder judicial. Clarín titularía: “Embestida de Macri contra el poder Judicial” ; La Nazion diría “La república está en peligro” Pero no. El blindaje mediático es monumental.
Igualmente la contestación de la Corte fue más recursos para Ramos Padilla y la confirmación de la falta de mérito de Cristina Kirchner en la causa de lavado de dinero contra Lázaro Báez, esa que llamaron durante meses y años “la ruta del dinero K”. La cámara federal confirma el cambio de época. Macri está en retirada y los movimientos de la justicia federal son los primeros que denotan esto en Argentina.
La crisis de la legitimidad que la justicia tiene hoy, sólo me recuerda a la Corte de la Mayoría automática Menemista, un máximo tribunal compuesto por ejemplo por Julio Nazareno. Éste tenía como máximo prestigio académico y actitudinal haber sido socio del estudio de Menem en la Rioja. Se fue por Juicio Político en la agonía del menemismo. Cuando el rey cae…
El problema que se está suscitando es que la justicia se ha convertido en un jugador más. Esto es peligroso y no es sólo cosa de abogados. La Justicia Federal actúa con quien no tiene poder, por eso hemos visto el desfile de funcionarios kirchneristas y veremos el de macristas en unos años. No se han respetado normas constitucionales como el principio de inocencia, debido proceso y puros detalles que nos hacen pasar de un sistema democrático a uno maso menos
El poder Judicial debería ser el moderador, el árbitro en este juego de poder en el que siempre hay excesos. Así fue pensado universalmente el Poder Judicial, como un contralor de lo intempestivo que puede ser el Ejecutivo y el Legislativo. Así también se justifican algunas desigualdades: No pagan impuesto a las ganancias, tienen una gran estabilidad en sus empleos y los jueces son inamovibles salvo juicio político.
El caso del Fiscal Stornelli no tiene antecedentes. Pero ¿qué es un Fiscal? ¿Cuál es su importancia en el sistema jurídico? Federico Delgado, Fiscal Federal decía en una entrevista de modo didáctico para explicarlo: “El sistema Judicial está compuesto por jueces que son los que administran justicia imparcialmente y por fiscales que no son otra cosa que un conjunto de empleados administrativos que representan a la sociedad. A nivel federal investigan los fiscales e investigan los jueces. Es una gran ambigüedad. Los fiscales son unos tábanos para los jueces que controlan que hagan cumplir la ley”.
Un fiscal representa al Ministerio Público. El ministerio tiene como finalidad y función intervenir en todos los asuntos en los que se encuentren involucrados el interés de la sociedad. Para decirlo en forma un poco burda son los abogados de la gente. Estamos en momentos en que hay que volver a los principios conceptuales para entender.
Un fiscal que debe defender los intereses de la sociedad, está siendo acusado de extorsionar a un empresario a través de un operador, ligado a políticos y periodistas. Más aún, al parecer este operador tiene conexión con agencias de inteligencias de países extranjeros. El fiscal, además, es “federal”, por lo cual tiene a su cargo los delitos que las provincias han delegado juzgar, porque estos hechos trascendentes son de gran magnitud: narcotráfico, delitos de lesa humanidad, evasión fiscal, trata de personas, delincuencia organizada, delitos contra la libertad de expresión, delitos en materia de derechos de autor y propiedad industrial, delitos electorales, delitos contra la administración pública, lavados de activos de origen ilícito. El lobo en el gallinero. Ya las sospechas o la denuncia que se está llevando a cabo deberían apartarlo de las causas que tenga, hasta tanto y en cuanto se defina su situación. ¡Es un Fiscal carajo! No puede estar bajo sospecha. NO. Ni yo me animo a tanto, pero Bonadio seguirá tirando tiros, que es lo único que sabe hacer.

Saul Goodman

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