A Nisman lo asesinaron, nosotras “aparecemos muertas”.

A tan solo dos semanas del comienzo de año, el 2019 nos visibilizó 6 femicidios (y en cuántos no lo hizo). En Santiago del Estero Celeste Castillo tenía 27 años, en Mar del Plata Giselle Romina Varela fue asesinada por su ex pareja, en Buenos Aires una niña de 10 años fue asesinada a puñaladas. Daiana Moyano asesinada en una parada de colectivo en Córdoba, tenía 24 años. Delicienne Sajuste (Haitiana) asesinada por su ex pareja. Agustina, tenía 17 años asesinada por asfixia a la salida de un boliche.

La mayoría de sus nombres los encontré en portales pocos conocidos, pero con fuerte convicción de lucha contra la violencia de género, en los cuales visibilizando, incluso desde el lenguaje, muestran verdaderamente cómo el patriarcado nos mata, nos viola, nos elimina, nos destruye.

El periodismo convencional insiste en que “aparecemos muertas” como si de repente vendría Lord Voldermort (el malo en la saga Harry Potter) y con un hechizo Abada Kadabra nos mataría. Así, sin más que por arte de magia. Nosotras aparecemos muertas porque salimos con minifalda y top, aparecemos muertas porque no somos buenas estudiantes y nos gusta la cerveza, aparecemos muerta porque caminamos solas de noche, aparecemos muertas por tener buenas tetas o por ser niñas delicadas y angelicales. Aparecemos muertas porque nos gusta la libertad.

Lo que pasó en el día de ayer nos partió el alma, una mujer menos, una amiga, hermana, compañera menos. Una víctima más del patriarcado, de su violencia machista y de su mente perversa. Agustina no apareció muerta, fue asesinada por un sistema perverso que le da poder a ciertos hombres para eliminarnos.

El femicidio de Agustina y de todas nuestras compañeras es injusto y por eso debemos unirnos al grito de “¡JUSTICIA!” pero también es político. Si, político.

Es político porque hay un conflicto latente. En decir, sí a tan solo 15 días del inicio del año se hicieron públicos 6 feminicidios, una violación en manada a una adolescente en un camping y la absolución de los imputados por la violación y femicidio de Lucía, es porque estamos ante una relación desigual de poder. Las mujeres y hombres frente a la violencia estamos en situaciones desiguales, una más vulnerable que la otra. Por esto hablamos de violencia de género.

Ante esta desigualdad la política es urgentemente necesaria, pues viene a intentar (mediante sucesivas demandas sociales) resolver este conflicto. Entonces JUSTICIA SÍ, POLÍTICA TAMBIÉN.

La política es la única que puede desentrañar el sistema patriarcal y derribarlo a través de los reclamos sociales, ergo de sus instituciones.

Es indispensable hacernos las pregunta “¿qué es el patriarcado?” para pensar y re pensar las instituciones que establecen las reglas y bajos las cuales tomamos todas nuestras decisiones.

Quien escribe este artículo se hizo esta pregunta cuando tomó conciencia de lo que había pasado con Ángeles Rawson, de la impunidad y liviandad con la que se había despojado a una mujer de sus sueños y sus proyectos asesinandola de forma cruel para luego depositarla junto a la basura como algo desechable, como su fuera un recipiente vació de mermelada, una caja de leche, un cuerpo cuyo contenido había sido devorado por su comensal Mangeri.

La respuesta a esa pregunta fue que los relatos sobre el origen o la creación de los sistemas de organización social y política, tanto del mundo público y privado, emergen de la familia patriarcal. Es decir, el poder en el patriarcado puede tener origen divino, familiar o fundarse en acuerdo de voluntades, pero en todos estos modelos, el dominio de los varones sobre las  mujeres se mantiene. El patriarcado nos ordena y domina, pues nos dice qué tenemos que pensar, cómo debemos ser, cómo debemos vestirnos y cómo no. Si una no hace eso, el patriarcado te devora, te juzga, te insulta, te pega, te mata.Tenemos que organizarnos como mujeres, víctimas en este sistema desigual, y como sociedad, porque de nada sirve pedir Justicia a una institución que siempre falla en contra de la mujer haciéndola responsable de la violación, agresión física y psicológica recibida, incluso de su propia muerte. Necesitamos políticas con perspectiva de género, necesitamos un sistema que reconozca esta desigualdad, necesitamos reaccionar como sociedad para pedir instituciones justas, pares, necesitamos que las nuevas generaciones entiendan que no tienen poder sobre otra personas, que no hay géneros superiores a otros bajo ningún aspecto. Necesitamos que la libertad, el goce y el disfrute sea para todes por igual.

Ma. Florencia Ordóñez.

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