In dubio pro empresario

En 1999 Macri soltó en un programa televisivo  “Lo que tenemos que hacer es bajar los costos y los salarios son un costo más”, más acá en el tiempo en  Julio de 2017 afirmó que iba a combatir la “La mafía de los juicios laborales”.  La reforma laboral no pudo pasar por el congreso en su momento. Sin embargo el gobierno vuelve a la carga. Mediante las gestiones del Ministro de producción y Trabajo Dante Sica quien aseveró recientemente  “Vamos a impulsar la reforma laboral. Continuaremos con el diálogo con la CGT y con los sectores empresariales para bajar los costos extrasalariales que nos quitan competitividad” / “hay un exceso de regulaciones y de penalizaciones que terminan impidiendo las nuevas formas de contratación”. Por lo que agregó: “Hace un año que está parada la ley del blanqueo laboral. ¿Cómo no voy a insistir si esto es lo que está desprotegiendo a los trabajadores?[i]

Invariablemente la Ley de Contrato de Trabajo ha sido objeto de ataques por parte de los gobiernos de corte liberal. Nuestro derecho del trabajo, nuestra ley, es ambivalente ya que por un lado protege a los trabajadores pero a la vez permite al empleador-empresario, mediante tarifas fijas  como lo son indemnizaciones despedir al laburante, el famoso despido sin causa.

 La previsibilidad en una empresa es muy importante, por lo cual en el  acto violento de despedir, para el empresario es posible saber cuánto  pagará y eso es por lo  menos  beneficioso.  Así y todo el empresariado argentino voraz ha instalado varios mitos que se repiten constantemente y que son perfectamente amalgamados por los representantes del estado argentino, como hemos visto desde el Presidente para abajo la lógica es más o menos la misma, la fábula se repiten con alarmante coincidencia:  El costo laboral es altísimo; la mafia de los juicios laborales; la mafia de los sindicatos.

Siempre quieren más… y en la dinámica del capitalismo no está mal que el burgués gentil hombre lo desee, ahora bien cuando en su momento Jorge Triaca y ahora Dante Sica e incluso Macri dicen estas cosas, no puedo dejar de pensar el peligro que asecha a las reivindicaciones de los trabajadores plasmadas en la Ley de Contrato de Trabajo, quién tiene que proteger y balancear es zorro cuidando el gallinero.

Por otra parte la visión meramente mercantilista del Salario como un costo y no como bien el cual protege la LCT; los convenios de Organización Internacional de Trabajo a los cuales Argentina suscribió: El Salario reviste un carácter alimentario único para millones de personas en el mundo.

 Pero es necesario entender las visiones contrapuestas, los dichos de Macri; Sica ,Triaca y otros agentes del gobierno tanto comunicacional como político se encuadran en un debate que tan bien describió el francés Alan Supiot y su célebre artículo ¿Por qué un derecho del trabajo? Un debate profundo en la doctrina laboral la tensión entre la visión civilista versus la laboralista. Dos formas antagónicas de ver el mundo de los trabajadores. La rama civil como extracto sintético plantea en su ficción jurídica que en un contrato existen dos partes, dos sujetos, los cuales por voluntad propia, voluntad libre sin ningún factor externo, deciden someterse a reglas de juego, hacer una Ley entre las partes. Esto es básicamente un contrato, en el derecho común digamos.

La visión laboralista rompe con éste paradigma que se derrama desde el derecho civil hasta las demás ramas. Va directo a la realidad o  por lo menos lo intenta. En el mal llamado “contrato” de trabajo no son dos sujetos libres de contratar. Uno tiene los medios de producción impone sus términos, dirige la organización, impone reglas, a cambio da salario. El otro  sujeto, es el trabajador, da vida a cambio de salario. Porque eso es lo que damos todos, aunque pomposamente se diga en el lenguaje jurídico: “El trabajador pone a disposición del empleador su fuerza de trabajo”, damos vida. El lenguaje es tramposo, en éste “contrato” uno de las partes necesita la contraprestación del otro con un fin de supervivencia: El salario.  El estado de necesidad, no es por tanto una posición que nos brinde una relación de igualdad. No son dos partes iguales, hay una desigualdad estructural, una acumulación originaria en términos marxistas. Por lo cual  la visión laboralista de la vida intenta balancear éste vínculo laboral.

Estamos ante la distorsión de un principio, un valor imprescindible del derecho del trabajo: In dubio pro operario, voz latina que puede decirse que significa que en caso de duda ante el sentido de la norma legal se fallará en favor del trabajador. El blanqueo que propone Sica, el perdón para quienes tienen a trabajadores en negro, tiene desde hace tiempo la solución en las leyes que desde hace tiempo forman parte de la normativa nacional. Sin embargo en vez de penalizar esas prácticas y caerles con todas la de la Ley, recibirán un premio, un perdón por ser un negrero.

La estrategia ha cambiado rotundamente, no van por una Reforma Laboral grandilocuente, según se puede filtrar en medio del apagón informativo, Sica será el soldado que  irá sector por sector negociando el blanqueo y otras cuestiones que aún no salieron a la luz. Paso a Paso.

No hay dónde más rascar de la Olla, luego de los tarifazos recientes, el verdadero gobierno sito en Reconquista 266, donde funciona la oficina del FMI en el Banco Central, está exigiendo un ajuste a los trabajadores y siempre se puede apretar un poco más en el Palacio, excepto que la calle diga lo contrario.

Texto Carlo Magno

Ilustración Juan Zírpolo

[i] Fuente Diario Perfil.

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