Cuando los ricos hacen la guerra son los pobres los que mueren. La frase sintetiza la obra El diablo y el buen dios de Jean Paul Sartre. Exageración mediante, en esta época podría enmarcar el desarrollo del grupo de los 20. Lejos de los conflictos nucleares de tiempos de la guerra fría; en la actualidad, bajo un manto de legalidad los hombres de corbata dirimen sus negocios en los escritorios de la guerra comercial.

Las grandes potencias se sientan a resolver sus estratégicas cuestiones económico-comerciales acompañadas por países desarrollados industrialmente, potencialmente fuertes y/o con un importante mercado interno. Los fuertes disputan y deciden, los más débiles acompañan a uno u otro de acuerdo a los intereses de su gobierno de turno.

EEUU, luego del siglo norteamericano, lucha por no ceder su lugar de privilegio ante el gigante oriental: China. El país asiático parece destinado a disputar la hegemonía con el país del norte. El G-20 podría definirse como un organismo que busca evitar el cambio de mandato imperial. Todos los países pertenecientes, presentan balanza comercial deficitaria en la comercialización con los chinos. Su supremacía industrial aterroriza. Y seduce. La estrategia de Dumping con que los asiáticos devastan en el mercado a sus rivales es la excusa perfecta de estos para enfrentarlos. Son presentados como el mal. Como el imperio que llegará para dominar sin concesiones, lejos de la “benevolencia” yanqui o inglesa.

Las reuniones giraron en torno a dos temas centrales: la necesidad de reformas en la Organización Mundial de Comercio y la problemática de la contaminación ambiental. No hay que ser muy inteligente para deducir que de estos temas uno fue verdaderamente central y el otro sirvió para disuadir a la opinión pública. Una mano lava a la otra y las dos lavan la cara. Asimismo, este segundo punto se convirtió en controversial dado que fue el único inciso del documento final en el que no hubo acuerdo. El único participante que no firmó fue el extravagante Donald Trump, definido anti-ambientalista, dejó en claro una vez más estar dispuesto a cualquier cosa para mantener la posición dominante del país que lidera.

La Argentina fue el anfitrión. Un fin de año, en el que muchos politólogos de café esperaban ver la caída del gobierno de Mauricio Macri, culmina con un fuerte espaldarazo de un mundo que va hacia la extrema derecha. Aun durante las reuniones, los ineptos representantes argentinos fueron caricaturizados por sus insólitos yerros: confundir al líder Chino, recibir a Macron con un empleado en chaleco amarillo, también con los constantes desplantes del presidente de EEUU o con las lágrimas de un Macri que al menos públicamente está siempre descansando o haciendo el ridículo.

En el contexto comercial, Macri se reunió tanto con Trump como con Xi Jinping. Se deduce que cerró acuerdos con el primero aunque poco se supo de los temas desarrollados más allá de las chicanas públicas por ser viejos conocidos. Los voceros norteamericanos aseguraron en conferencia de prensa haber hablado en la reunión las tácticas depredadoras chinas, cosa que tuvo que ser desmentida por los voceros argentinos con un juego de palabras que evitaran contradecir del todo a los estadounidenses. Más allá de eso, los chinos no se ofendieron (al menos en público) y firmaron con nuestro país más de treinta acuerdos comerciales, económicos, financieros y de inversión. Esto debería ser auspicioso para cualquier economía, aunque si tomamos como base las políticas de libre mercado y de apertura de importaciones precedentes del gobierno argentino, es inevitable temer malos augurios para la industria nacional.

En el terreno medio ambiental, el campo del lavado de culpas de los líderes, sirvió para que Argentina saliera desfavorecida de las reuniones, dado que se limitó aún más la venta del Biodiesel al mercado europeo. Quizás en el punto del documento final que habla sobre mejorar las condiciones laborales a nivel mundial, nuestros gobernantes rescaten alguna medida que favorezca al pueblo. Aunque sabrán entender si también soy escéptico en este punto.

Para ir cerrando, es importante destacar dos aspectos muy visibles y fuertemente negativos: la nula presencia de líderes del campo popular y la escasa participación de la mujer.

Como es sabido, los gobiernos populares han perdido terreno. Hace unos años, nos deleitamos con las participaciones de Cristina y Dilma Rousseff. En 2018, tuvimos que conformarnos con la presencia de algunos asesores del entrante presidente mejicano López Obrador acompañando al saliente neoliberal Peña Nieto en las reuniones por el acuerdo del norte realizado entre Mexico, Canadá y EEUU. Cabe destacar que en su discurso de asunción, más allá de mostrarse conciliador con todos los sectores, el nuevo presidente de la nación azteca anunció que le interesa profundizar varios puntos de dicho acuerdo. En su figura se centra la esperanza de los pueblos para los próximos años.

El feminismo, que supo estar representado por las dos líderes antes mencionadas, sólo tuvo esta vez a la alemana Angela Merkel. Este movimiento social va ganando adeptos internacionalmente y se vuelve cada vez más multitudinario. Sus numerosas marchas levantan proclamas prácticamente incuestionables. Sin dudas el futuro está entre sus filas. Quizás sea hora de buscar mayor presencia en los lugares en que se toman las decisiones. En parte, esto es mejorar la acción política.

Cerró así la batalla en Argentina del G-20. Los participantes lograron firmar un documento final que estuvo en duda hasta último momento. Su inexistencia hubiera sido un acontecimiento inédito. Aunque es sabido que la verdadera torta política se corta en las bambalinas y poco de lo tocado allí ve la luz algún día.

La guerra parece declarada. Los poderosos combaten. El resto, vemos

Sergio Delbreil

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s