Presentación del libro Tribunas sin pueblo, de Gustavo Campana: “No hay neoliberalismo sin represión”

En su flamante investigación Tribunas sin pueblo, el periodista Gustavo Campana desentraña los costados más oscuros del Mundial 78, una sangrienta operación de prensa que orquestó la última dictadura cívico-militar para ocultar sus crímenes

Entrar en el local de Batalla Cultural, junto a la estación Olivos del Tren Mitre, no es entrar en un lugar; es entrar en un tiempo: la primavera democrática. Como en los años ´80, Silvio Rodríguez canta en los parlantes; en las paredes se leen leyendas como “No nos han vencido”, “¡Prohibido olvidar! 2 de abril de 1982”; pañuelos blancos; posters del Che Y María Elena Walsh; anaqueles con libros de política y cultura; un busto de Juan Manuel de Rosas. Una treintena de cuarentones largos, pelos, barbas y bigotes encanecidos, escucha y asiente al periodista e investigador Gustavo Campana, de casi 40 años de trayectoria en radio, televisión y gráfica, que presenta su segundo libro –el primero fue Prontuario. No hay liberalismo, sin traición (2017)- Tribunas sin pueblo. Vuelta olímpica en orsai del país neoliberal, los dos editados por Colihue.

A lo largo de sus 300 páginas Tribunas sin pueblo analiza el Mundial 78, a cuarenta años de su realización, y fundamentalmente su trama política: el  intento de utilizarlo como una operación de prensa para contrarrestar la campaña antiargentina. “El libro es una postal de época, para que los veteranos recuerden, los pibes descubran y no se queden en la cuestión deportiva y futbolística sino que entiendan el resto de ese país que rodeaba imaginariamente a la cancha de River, a menos de dos kilómetros de la ESMA”, explica Campana. Y fundamenta el título de su obra: “El Mundial del 78 es el primero que organiza Joao Havelange e impone que las entradas sean muy caras y sólo vendidas a través de abonos, lo que borró al público dominguero e instaló a la clase media en las tribunas. Así, la Junta se aseguró tener un público medianamente amigo, el del “Por algo será””.

La memoria de Campana es prodigiosa; de hecho conduce un ciclo radial documental histórico llamado Funes, el memorioso en el que repasa la historia argentina. Cuando habla del Mundial 78 retiene datos y nombres con minuciosidad: “Lo más importante es explicarle a los pibes que creen que el Mundial 78 es una organización que nace de la cabeza de dos o tres milicos, que Argentina es consagrada sede en 1970. La dictadura entiende que es una gran oportunidad de difundir una buena imagen de Argentina. En el libro trato de contar la lucha interfuerzas que se desata, con cadáveres en la puerta de los cuarteles del Ejército tirados por la Armada; el general Actis; las monjas francesas, que es una cachetada que le da Massera a Videla ya que las monjas habían cuidado a su hijo discapacitado en la década del 50; la bomba que estalla en la casa del secretario de Hacienda Roberto Alemann cuando Luque le hace el cuarto gol a Perú, que fue un festejo de la Armada porque Alemann les negaba la guita que manejaba el Ejército; la desaparición de Elena Holmberg, que reportaba a Videla”. Campana concluye que el entonces almirante Massera se apoderó del Mundial 78 y colocó al vicealmirante Lacoste en la organización porque su proyecto era ser la continuidad de Videla en la dictadura o después de las elecciones. “Es uno de los tipos más sádicos y crueles que ha tenido la historia del terrorismo de estado en la Argentina”, asegura.

Pero la investigación del coconductor junto a Víctor Hugo Morales de las mañanas de Radio AM750 no se queda ahí y establece puentes con el presente: “Trato de meterme por una ventana en la historia del neoliberalismo en la Argentina a través de ese primer desembarco; trato de explicar que no hay liberalismo sin control social de la mano del terrorismo de estado, que no hay forma de entenderlo sin dictadura”, agrega. Y para reforzar su idea aborda un tema que lo apasiona, el rol de los medios masivos de comunicación: “Nada se parece más a aquel cerco mediático de la dictadura que este presente” asegura. Y concluye: “Tanto el neoliberalismo de la dictadura, como el de Menem y el actual ejercen un sistema que es absolutamente incompatible con la democracia. El neoliberalismo es un planteo económico que deja terribles consecuencias políticas y sociales incompatibles con la democracia porque viene a ensanchar los privilegios de las minorías en detrimento de los derechos colectivos. Y eso choca de frente con cualquier definición de república”.

Tribunas sin pueblo pone en evidencia la alianza por la que la dictadura cívico militar pretendió esconder su crueldad detrás de un evento deportivo. Por aquellos años el fútbol tuvo un rol protagónico ante la caída de la Constitución, los fusilamientos, las desapariciones, la tortura, el exilio, la destrucción del aparato productivo, las listas negras, la quema de libros. Mientras tanto, desde las tribunas, el público festejó la copa, sin medir las consecuencias del engaño.

Alejo Luna (colaboración Vera Suárez)

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