Entrevista con Claudio Morresi: “Al próximo gobierno le va a costar mucho levantar el país.”

Claudio Morresi era Mozart. Futbolísticamente, así definió el Bambino Veira al ex jugador de Huracán, River y Vélez, entre otros equipos. Morresi es una rara avis en el fútbol, ya que su historia personal lo hizo una persona comprometida políticamente. Su hermano Norberto fue desaparecido por la última dictadura. Militó durante años por los derechos humanos y fue Secretario de Deportes desde 2004 a 2014, en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

En charla con Revista Marfil, este futbolista con “Mandato cumplido” pero con las convicciones inalterables, repasa su trabajo por el deporte argentino, la actualidad política, el partido entre River y Boca, las sociedades anónimas deportivas y todo Sin Cassette, como siempre.

Revista Marfil: – ¿Cómo fue tu acercamiento al primer Kirchnerismo?

Claudio Morresi:- Siempre tuve una militancia en el peronismo. Se dio un caso muy particular previo a las elecciones de 2003, porque nadie sabía bien quien era Néstor Kirchner. Por más que yo siempre milité, en ese tiempo no estaba haciéndolo tan fuerte como en otras épocas.

Me acuerdo que cuando él asume yo estaba en el congreso entre la gente, viendo pasar el auto y él saludando. Cuando empieza su gestión, la Secretaría de Deportes pasa a estar en la órbita de la Jefatura de Gabinete y se busca un Secretario de Deportes. Entonces me llaman para que acompañe a Roberto Perfumo como Subsecretario. Roberto después se va y quedo yo. A partir de ahí tuve la suerte de participar en ese maravilloso y dignificante proceso de reconstrucción de la Argentina.

RM- ¿Vos venían de una militancia fuerte dentro del peronismo?

CM– En el año ´85 soy candidato de la Juventud Peronista por Parque Patricios. Siempre tuve una militancia en Derecho Humanos y era afiliado al Partido Peronista. Pero era jugador de fútbol. Mi militancia era distinta a la que podían tener otros compañeros. Sin embargo, durante toda mi vida tuve presencia y participación.

46407371_1012549018917258_6936627879623000064_n.jpg

RM- ¿Cuáles fueron tus objetivos dentro de la secretaría cuando decidiste hacerte cargo?

CM- Es difícil ubicarse en el momento. Tal vez dentro de poco sea más fácil entenderlo, por el grado de degradación al que está llegando la Argentina. Pero en ese momento tratábamos de reconstruir el país. En el CENARD no funcionaba la pileta, las pistas de atletismo estaban destruidas, los gimnasios con agujeros. No había un plan nacional de deportes para lo que tiene que ver con el deporte social.

Cuando la secretaría pasa a estar bajo el Ministerio de Desarrollo Social, podría decir que termina de consolidarse el proyecto del deporte como una herramienta más para el desarrollo humano. Eso es clave. El deporte puede ser un lindo entretenimiento, puede ser un gran negocio, puede ser utilizado por grandes marcas, por dictaduras o gobiernos democráticos para aprovechar y hacer relucir su gestión con algún evento deportivo. Pero el objetivo se cumple cuando vos acompañas a los clubes barriales para que se puedan desarrollar  y puedan implementar su gestión, cuando a las federaciones deportivas les das lo necesario para que puedan desarrollarse a nivel nacional o cuando se logra una ley como la del ENARD y les das a los deportistas todo lo necesario para que pueda dar todo su potencial y vayan a un sudamericano, un panamericano, un mundial o a un juego olímpico a competir con todo tu potencial.

Yo creo que eso se logró. Pibes de clase baja y media baja pudieron formar parte de los seleccionados nacionales de muchísimas disciplinas porque hubo un estado que lo acompaño.

RM-Un caso emblemático es el de Braian Toledo en lanzamiento de jabalina

CM- Si, porque gana la medalla. Pero hubo cientos, miles de Braian Toledo que no llegaron a ganar la medalla, pero que pudieron desarrollar todo su potencial. Con la merma del presupuesto para deporte que se está llevando adelante, en unos años van a llegar a los seleccionados los pibes cuya familia los pueda bancar en su preparación.

RM- ¿Cómo definirías a la política actual del gobierno en deporte?   

CM- Sostuvieron algunos programas nuestros, que los visibilizaron como para demostrar gestión. Mantuvieron los Juegos Evita, por ejemplo, pero es muy probable que el próximo año sean de menor convocatoria. El actual gobierno comenzó con 1450 millones. Nosotros empezamos con 25 millones en el 2003 y todos los años Néstor aumentó el presupuesto. Cristina le dio institucionalidad, le dio leyes: la Ley de clubes de barrio, la ley del ENARD, la ley de los Juegos Olímpicos, la ley de los Juegos Evita. Hoy en 2019 el presupuesto es de 950 millones, con una devaluación del dólar y una inflación muy alta.

Lo que ellos van a intentar es sostener lo poquito que tienen. El Secretario de Deportes, Diógenes de Urquiza, salió a decir que necesitan el apoyo de las empresas. Que los deportistas vayan a pedir que los acompañen las empresas privadas porque ya no se le puede pedir al estado o al papá. La realidad es que ninguno de ellos, cuando fueron CEOS, le dio plata a los deportistas en su preparación olímpica Ningún empresario apuesta por un deportista en crecimiento o a una disciplina deportiva. Se acercan cuando el deportista ya triunfó.

RM- Actualmente, parece que hay un manto privatizador. Si bien se postergó el debate en la AFA sobre las sociedades anónimas deportivas, pareciera que el gobierno tantea el terreno y cuando hay un poco de resistencia, retroceden.

CM- Las sociedades anónimas deportivas concuerdan con la visión ideológica que ellos tienen. Cuando escuchas a Macri queriendo privatizar Aerolíneas Argentinas, lo que busca es desaparecer al Estado, que es el gran igualador de oportunidades. Ellos pertenecen a las clases dominantes y no quieren el ascenso social.

Cuando el club se transforma en una S.A, todo el dinero que queda como excedente se reparte entre los accionistas. En cambio, en las sociedades civiles sin fines de lucro la plata que ingresa, más allá de algún dirigente corrupto, se reparte para que los pibes de judo, de patín, de las áreas culturales, etc, puedan desarrollarse. Además, todos estos proyectos fueron creados por personas que no quisieron lucran. Los clubes se crearon con un fin social. Ahora aparecen estos millonarios que quieren hacer negocios para blanquear dinero.

RM-¿Qué pensás de la mudanza del CENARD?

CM-Todas las selecciones nacionales entrenan ahí y tienen una infraestructura de excelente nivel. Quieren trasladarlo a Villa Soldati, cuya infraestructura es buena y sirve para desarrollar el sur de la Ciudad. Nosotros fuimos gestantes de que Argentina fuera sede de los juegos olímpicos de la juventud. En el 2013 CFK firma el acompañamiento de la Nación que la Ciudad sea sede.

Sin embargo, es un error destruir piletas o gimnasios. Es como tirar abajo escuelas u hospitales. La Ciudad de Buenos Aires tiene doce o trece polideportivos. Con uno más le darían respuesta a las siete millones de personas que viven en el norte de la Ciudad. Repudio totalmente la venta del CENARD.

No es un proyecto de viviendas sociales. Ahí lo podríamos llegar a discutir. Solamente ven el negocio. Buscan favorecer a los grupos concentrados de la economía con un proyecto inmobiliario.

46471908_1728948687210302_5178304634128695296_n.jpg

RM-¿Cómo vez la causa judicial de futbol para todos?

CM-Cuando el actual gobierno esté terminando y venga uno nuevo y la justicia se dedique a hacer justicia, el 95% de las causas se van a caer, porque no tienen sustento.

RM-¿Crees que hubo desvíos de dinero?

CM- Yo creo que en algunos casos es probable. No me gusta llamar a esa gente “compañeros”, porque lo primero que hicieron ellos fue faltarle el respeto a los que murieron en el ´55 cuando bombardearon la plaza, en el ´76 cuando nos desaparecieron. Si choreaste le faltaste el respeto a todos ellos, y creo que sí, que hay algunos que deben pagar en la justicia, pero la gran mayoría no. Desde ya, ella -señala un cuadro de CFK- seguro que no ¡no tuvo nada que ver! Ella hizo todo lo posible para que se cortara la corrupción.

Lo más importante de Futbol para todos, más allá de que la gente accediera a ver los partidos, es su uso como herramientas para el desarrollo social. Toda la propaganda del Estado sobre violencia de género, drogadicción, campañas de vacunación, etc. Aumentaron exponencialmente los llamados a todos los teléfonos que el estado ponía para dar contención y promocionaba durante los partidos de futbol. Un pibe que de pronto ve en un Boca-River la publicidad con los teléfonos de ayuda contra la drogadicción, capaz se animaba y llamaba. Eso fue lo más importante.

RM-¿Cómo ves el panorama para el 2019?  ¿Se está reconstruyendo el peronismo?

CM-Creo que hay que hacer un gran frente que sea contrapunto a este modelo. Enfrentarlo con un programa amplio, pero claro en alguno puntos que tienen que ver con la distribución de la riqueza, la justicia, el acceso democrático a los medios de comunicación, impuestos a los ricos, etc. Juntarse por juntarse y después hacer casi lo mismo que está haciendo esta gente, va a llevar al fracaso. Al próximo gobierno le va a costar mucho levantar el país. Dejan un país devastado.

RM-En esta parte de la entrevista nos gustaría llevarte a lo deportivo. Como ex futbolista, ¿qué crees que debe estar sintiendo un jugador de River y de Boca con todo el discurso mediático cercano a lo bélico? ¿Te ha tocado sentir esa presión?

CM-No al grado de ahora. Nosotros salimos campeones, a los dos o tres partidos nos tocaba jugar con Boca y salió el tema de dar o no la vuelta en la cancha de ellos. Fue una situación de mucha violencia.

Hay un grave error en muchos comunicadores al plantear ésto como una guerra. Nosotros tuvimos Malvinas. A partir de eso, cualquier situación que queramos naturalizar como si fuera una guerra es faltarle el respeto y pisotear el honor de todos los pibes que murieron.

Es un partido de futbol. Una vez que termine el partido los dos van a seguir siendo grandes. Todo sigue.

RM-¿Cómo lo vive en la semana el jugador?

CM-Con muchísima tensión. El jugador está preparado para eso. Hay toda una maduración psicológica que se va dando a lo largo de tu carrera hasta que llega ese momento.

Antes del primer clásico que juego en mi carrera, en 1985, voy con el Tolo Gallego, que ya era campeón del mundo, a ver jugar a la tercera. Entonces, le digo, “¿Cómo estás Tolo? Porque yo tengo un cagazo bárbaro” y el tolo me dice: “Yo estoy re cagado”. Él era el cinco de River, de la selección, había jugado dos mundiales y estaba asustado. El tema es que cuando entras a la cancha, para la mayoría de los jugadores, todo desaparece. No escuchas a la gente. De todos modos, depende en qué momento deportivo estés. Hay ocasiones en que escuchas hasta el de arriba de todo cuando te putea.

RM- ¿Se extraña mucho esa adrenalina cuando dejas el futbol?

CM-Sin duda. No hay como hacer un gol. Yo tengo grabada la imagen de cuando pateaba o cabeceaba y el arquero no llega a agarrar la pelota y la gente grita y vos miras como todos levantan los brazos. Es una sensación inigualable.

Revista Marfil. Fotos de Damián Pagliano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s