San Martín: el héroe colectivo

El nombre de José de San Martín está tan naturalizado en nuestro lenguaje cotidiano (“Nos encontramos en la Plaza San Martín a las 5”;  “Empató Huracán con San Martín”), que se hace necesario repensar el lugar del héroe de nuestra historia.

Es de público  conocimiento, que las epopeyas que encabezó San Martín son estudiadas en los principales Institutos del mundo; que además existen  bustos suyos en países como: Bélgica, Colombia, Francia, Chile, Reino Unido, Guatemala entre otros tantos. Su lucha por la liberación continental inspiró a varias generaciones, a protagonistas de las más diversas ideologías.

Pero existe una perspectiva menos abordada en los recordatorios del General: la dimensión colectiva de la epopeya  que encabezó. Es necesario comprender el esfuerzo colectivo que implicó el proceso de liberación del Imperio Español. Muchas corrientes historiografías actuales se esmeran por hacer visible a aquellos protagonistas anónimos (sin los cuales hubiese sido imposible materializar por ejemplo el cruce de los Andes).

La logística de la guerra involucró a tejedoras para los uniformes, herreros, arrieros conocedores de la geografía del lugar. El ejecito de San Martín contaba con una red de espías distribuidos estratégicamente sembrando  rumores falsos entre los enemigos con la finalidad de desorientarlos: la denominada “guerra de zapa”. Pieza clave del ejército libertador para lograr la liberación de chile.

Además vale destacar también el rol destacado de los afrodescendientes en la infantería así como también de los pueblos nativos de América como los Pehuenches  quienes proporcionaron información para la victoria.

A la vez, es necesario advertir que una mirada puramente militarista de la figura de San Martín, opaca al gran promotor de la educación. Vale recordar aquella reflexión en donde sostenía que las bibliotecas, destinadas a la educación universal, eran  “más poderosas que nuestros ejércitos para sostener la independencia”.

Por esto, como sostenía Don Arturo Jauretche, la mejor manera de evocar nuestros grandes hechos históricos es recordarnos que la historia  es una cadena a la que cada generación debe aportar su eslabón de tal manera que al hacernos presentes  ante los fundadores de la patria podamos decir en cada oportunidad qué parte de la cadena hemos agregado

Juan Granero.

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