Los grupos, los sujetos y las prácticas de libertad.

En Buenos Aires hubo 60 centros clandestinos de detención, en la provincia de Córdoba 59 y en Santa Fe 22. Cinco grandes centros fueron el eje de todo el sistema: la ESMA y Club Atlético en la Ciudad de Buenos Aires, el “Campito” (Campo de Mayo) y el Vesubio en el Gran Buenos Aires y la Perla en Córdoba. A pesar de sus diferencias, los CCD fueron organizados con una estructura y un régimen de funcionamiento similar. Todos los CCD contaban con una o más salas de torturas, amplios espacios para mantener a los desaparecidos siempre en condiciones de gran precariedad, y un centro de viviendas para los torturadores y guardias. Casi todos tenían algún tipo de servicio médico. En algunos casos, hasta hubo servicios religiosos permanentes para el personal militar.

Los grupos de tareas (GT, también conocidos como “patotas”) estaban encargados de realizar los secuestros, generalmente de noche. Inmediatamente los detenidos-desparecidos eran llevados al CCD correspondiente, donde permanecían constantemente encapuchados y esposados. Inmediatamente eran severamente torturados e interrogados por los mismos integrantes de los GT. El tiempo de este período inicial de tortura variaba considerablemente, pero en términos generales puede decirse que oscilaba entre uno y dos meses.

Durante su permanencia en el CCD se procedía sistemáticamente a la deshumanización de los detenidos-desaparecidos mediante diversos procedimientos: sustitución del nombre por un número, violaciones, animalización, humillación, hacinamiento, condiciones intolerables de alojamiento, aislamiento, desnudez forzada, racismo, antisemitismo, homofobia, etc.

También existió una política y un procedimiento común para las detenidas-desaparecidas que se encontraban embarazadas. En ese caso se postergaba el asesinato y se producía un parto clandestino con supresión de la identidad del bebé quien era entregado para su crianza a personas íntimamente vinculadas al sistema represivo, y en algunos casos partícipes del asesinato del padre y/o madre biológico.

¿Cómo funcionaban entonces los grupos de tareas de manera efectiva para cumplir radicalmente con el plan que desde las más altas esferas de este poder se ordenaban? El seguimiento y cumplimiento debido de las órdenes de los superiores se daba en base a una relación de poder pastoral.

A partir de un entrenamiento militar, el ejército produce a una persona capaz de matar, que no es consciente del mal que causa el ejercicio de esta labor, de esta obediencia debida. Esto, naturalmente, forma parte de su trabajo. La banalidad del mal contempla el mal provocado sin la más mínima toma de conciencia por parte de quien lo ejecuta, ya que precisamente, su propia voluntad sobre esa tarea ha sido subestimada ante la importancia que le remite ejecutar debidamente una orden. Por otro lado, en un campo de concentración se piensa en el otro como a un enemigo, como alguien a quien se debe combatir: se objetiviza al individuo, no se lo ve como un ser humano que sufre y padece. El encierro y aislamiento molecular del campo de concentración opera como una ruptura terrible entre el afuera y adentro, dentro de una sociedad que a nivel molar sufre el recorte de sus libertades y se la aísla con el resto del mundo. Para Pilar Calveiro, la represión va a representar el corazón de este tipo de poder. Quien cae bajo esta dominación, se ve reducido a situación de deshumanización personal tan grande, que de sobrevivir, luego va a ser una gran labor recuperarse como individuo de una experiencia así. Quien ejerce este poder, intenta destruir al sujeto como individuo y reducirlo a un estado de animalización del ser humano.

Para salvarse de esa reducción, de ese intento bestial de aniquilación, los sujetos dominados crean una red de interacciones solidarias entre sí, como forma de incentivar la supervivencia en semejantes condiciones. Existe una actividad no grupal dentro de estas prácticas de libertad, de heroísmo subjetivo, susceptible a presiones que son más de tipo individual que grupal y que es experimentado como algo singular que lo hace diferente a la ejecución de otros tipos de actividades.

La metodología de la desaparición de personas va a afectar de manera especial la estructura y la estabilidad de la familia y la sociedad argentina. El secuestro (efectuado por lo general en presencia de familiares y/o allegados), el peregrinaje angustioso en busca de noticias por oficinas públicas, juzgados, comisarías y cuarteles, la vigilia esperanzada ante la recepción de algún dato o trascendido, el fantasma de un duelo que no puede llegar a concretarse, son factores que juegan un papel desestabilizador en la sociedad, en el grupo familiar,  y en la personalidad de cada uno de sus miembros. Detrás de cada desaparición hay una familia destruida, otras veces una familia desmembrada, y siempre hay un núcleo familiar afectado en lo más íntimo y esencial: el derecho a la privacidad, a la seguridad de sus miembros, al respeto de las relaciones afectivas profundas que son su razón de ser.

Este ataque reviste una gravedad extrema. Sin embargo, es sólo una parte del problema. Al instrumentarse la metodología de la desaparición de personas, el ataque al núcleo familiar, base de la sociedad, fue mucho más lejos y alcanzó formas crueles y despiadadas. Hay evidencia de que en numerosos casos se usaron como rehenes a familiares de personas buscadas, que a veces la presunta responsabilidad de la persona buscada se hizo recaer con saña en su familia a través de robos, violencias físicas y aun desapariciones y que otras veces la tortura fue compartida y/o presenciada por miembros de la familia del sospechoso. Tener en la familia un presunto subversivo fue motivo más que suficiente para recibir un castigo grupal o individual; llevar a cabo un gesto de solidaridad, por mínimo que fuera, fue causa de tortura, sufrimientos y aún de desaparición.

 

Mario Ortíz Tártalo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s