La calle importa, siempre importa

Antes de analizar las movilizaciones y los cambios políticos que producen en la Argentina tengo que admitir que me fascinan las marchas, me interpelan, me generan distintas sensaciones: desde la causa en si misma hasta lo más banal de ellas. Se acerca la hora y comenzás a preguntar quién va: amigos, familiares, compañeros de trabajo, todos los que sabes que comparten y creen que ese momento es importante para la sociedad. Como dije antes, me gusta tanto que lo más banal me interpela. Comencemos con la comida (algunos dirán que es una estupidez, tal vez lo sea): hamburguesas, bondiola, obvio que el choripán y en estos últimos años se sumó la comida vegana, el olor de la carne asada se intensifica a medida que ingresas al corazón de la plaza en cuestión. Ver pasar las columnas de militantes organizados cada uno con su
rol , nadie se escapa de su función , el/la que lleva las banderas siempre coloridas con sus símbolos, los encargados de la música, los canticos viejos de cada agrupación, los nuevos, esos que tanto necesitamos los argentinos para que nuestras broncas se puedan expresar lo más festivo posible, porque hay que aclarar que por más triste que sea el hecho que nos unió en una gran masa de gente todo tiene que expresar alegría, esa es nuestra venganza: gritarlo con bronca pero destilar alegría.

Algunos analistas siempre ponen su mirada en los micros. Ellos dicen que son pagos, que van a las marchas gente paga, creen que los más humildes de la sociedad solo tienen derecho a asistir si pagan de su bolsillo el viaje, de otra forma son solo instrumentos de un partido. ¿Por qué está mal que los que menos tienen se les dé la oportunidad de luchar por sus derechos y se les otorgue una comodidad que en general la sociedad le quita? ¿Esa gente sabe lo que es vivir en los lugares más humildes del conurbano? No lo creo. ¿Caminaron alguna vez varias cuadras en un barrio con calles de tierra hasta un bondi que los lleve hasta algún tren con un viaje de una hora y de ahí se toman un subte para llegar a la plaza? Tampoco creo.

Familias enteras caminan con sus banderas de la agrupación barrial que pertenezcan y de esa forma marchan con firmeza reclamando sus derechos. Tal vez en lo más profundo de la crítica gorila, lo que los asusta es eso, que el más humilde esté organizado.

Otro impacto después de cada marcha es justamente el crisol de clases sociales que aglutina, esa masa de gente organizada o no, representa gran parte de la sociedad: los universitarios, los centros de estudiantes, los
partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones barriales, las familias, los solitarios cada uno es un componente activo y fundamental.
En estos últimos años de democracia distintos analistas políticos afirmaban con soltura que en estos nuevos tiempos traían cambios y uno de ellos era la poca eficacia de las movilizaciones, que con las redes sociales y otros ámbitos culturales las marchas eran parte de la historia y que la nueva política no era
interpelada por ellas. Esta última semana el movimiento feminista borró de un plumazo esa afirmación, hay que decirlo, una hipótesis muy funcional al gobierno de turno que carece de cualquier tipo de movilización.

El 8A fue masivo. La convocatoria impresionó. No está demás decirlo que no fue la única marcha feminista de este último tiempo, desde el ni una menos hasta la vigilia por la votación en diputados el número de gente aumenta exponencialmente y creer que eso no tendrá ningún efecto en lo político es absurdo, un claro ejemplo fue el cambio de postura de CFK , la que en 8 años de gobierno no dio la posibilidad de debate por el aborto legal y en su discurso dejó en claro que su postura cambió por la calle , porque un buen político siempre tiene que ver la calle, tal vez un defecto que tuvo durante su gobierno.

No es muy original decir que estamos ante una crisis económica cada vez más grave, ya que lo vemos día a día y no hay que ser experto para darse cuenta que el poder adquisitivo disminuye al subir la inflación y bajar los salarios.
Tampoco que estamos ingresando a una crisis política y de creciente descreimiento de ella, tal vez esto último es lo más grave, ya vimos en Brasil quien sale beneficiado, no es el pueblo trabajador precisamente. Creo que la gran diferencia entre Brasil y Argentina es justamente las movilizaciones, el poder que tienen en la sociedad y la cantidad y organización de ellas.

El ejemplo una vez más son las mujeres, ellas tienen las banderas, ellas nos dan el ejemplo y ellas están en el frente, solo así: organizadxs, con bronca y destilando alegría salimos de ésta.

 

Juan José Romero

 

 

 

 

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