El fin de la inocencia

A pocos días del inicio del festival de Woodstock, una noche de comienzos de primavera un grupo de cuatro jóvenes de San Francisco, la capital del hipismo en California, entraba a la casa del director de cine Roman Polanski y asesinaba brutalmente a cinco personas, entre ellos a la actriz Sharon Tate que esperaba un hijo del cineasta francés. El líder del grupo criminal se llamaba Charles Manson.

En los años siguientes muchos de los mejores exponentes culturales de la década de sesenta morían reventados por los excesos.

Charles Miles Manson había pasado la mayor parte de su vida en prisión acusado de robos y violaciones. En el 67 dejó la cárcel por tercera vez y con el pelo largo y la guitarra al hombro se largó a la ruta. Enfiló a San Francisco, donde se jugaba el destino de los jóvenes que andaban buscando algo nuevo.

Hijo de una joven alcohólica que había intentado canjearlo a una mesera por un vaso de cerveza, Charly comenzó a delinquir a los trece años. A los treinta y tres era padre de tres hijos. En San Francisco se convirtió en una especie de gurú espiritual para un grupo de jóvenes, que luego serían conocidos como La Familia. Vivían en comunidad en una cabaña en el bosque, entre drogas alucinógenas y sesiones orgiásticas.

Pero Manson no era tan solo un soñador. Su tendencia racista y apocalíptica lo hizo escuchar un supuesto mensaje oculto en la canción Helter Skelter del Álbum Blanco de Los Beatles, la canción más rockera del cuarteto de Liverpool. El tema de Paul McCartney advertía, según alucinó, a los blancos de un ataque del hombre negro.

El seis de agosto del 69, Manson no estaba en el lugar del hecho. Sin embargo, fue condenado a cadena perpetua por conspiración y hasta la fecha no se pudo probar que haya sido autor material de algún homicidio en su vida. Desde la cárcel de San Quentin, donde falleció en 2017, el hombre que le puso certificado de defunción al sueño hippie concedía entrevistas con una esvástica grabada en la frente, como si fuera una celebridad.

 

Sebastián Pujol.

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