Saint Pauli: Un grano en el futbol neoliberal.

En estos días, el Real Madrid obtuvo su 13ra Copa de Campeones, la tercera en forma consecutiva. Reafirma de esta forma su condición de equipo más poderoso del mundo. Un mundo al que representa a la perfección. Dinero, belleza, exitismo podrían ser sus principales valores. En sus rivales deberíamos encontrar sus opuestos pero esos también van estando poco a poco más adentrados en un fútbol hiper-globalizado. Sin embargo, quien busca encuentra, y así llegamos a nuestro querido San Pauli.

El San Pauli es un pequeño gigante club de la ciudad Portuaria de Hamburgo. Una de las ciudades con mayor cantidad de habitantes de Europa. Allí, al mundo neoliberal futbolístico le sale constantemente uno de sus insoportables granos, uno de esos que se revientan y vuelven a salir, que salen una y otra vez. Quizás por eso en el manual de la buena vida capitalista está la premisa de alejarse de las grandes ciudades para obtener una vida relajada, dado que en ellas convergen trabajadores, ideologías y movimientos sociales. En esa comunión no crece nunca algo bueno para el poder dominante. No es casualidad que la vida pública inicial de The Beatles haya tenido una gran conexión con dicha ciudad: los primeros recitales de la banda de Liverpool se dieron por aquella ciudad alemana; de hecho el propio Lennon reconoció haber madurado en Hamburgo.

Este club fue fundado a principios de siglo. Sufrió como toda Europa los vaivenes de las guerras y su crecimiento jamás pudo ser realmente sostenido. En sus orígenes representaba a la burguesía e incluso no se le permitía el ingreso a los obreros. De esa forma, los obreros eran cercanos a otros clubes menos importantes y los partidos entre ambos terminaban en violentos enfrentamientos entre los espectadores. Sí, la violencia en el fútbol tampoco la inventamos, es importada. Con el correr de los años, con ascensos y descensos, con participación en ligas zonales y luego en la nacional Bundesliga (creada recién en la década del 60), la institución fue cambiando su ideología y creando su particular fisonomía. En la década del 80 adquirió los tintes rojos y se transformó en un club completamente de izquierda, levantando banderas anarquistas y antifascistas. Esto se debió al crecimiento del distrito de Sankt Pauli y a que éste se transformó en una las zonas más rojas de toda Europa.

Este pintoresco club Alemàn es uno de los pocos del mundo que cuenta con una carta de principios. En dicha carta se habla entre otras cosas de derechos humanos y respeto por el medioambiente, se declara al club como antirracista, antihomófobo y antifascista. Hace pocos meses, se recordó a las víctimas del holocausto bajo el lema “No olvidar, no perdonar”. A su vez, en la tribuna pintaron un mural que muestra a dos hombres besándose con la inscripción “lo único que importa es el amor”. Aquí en verdad el amor vence al odio. Entre sus hinchas se pueden ver gran cantidad de mujeres y la revalorización del movimiento feminista es una constante. Todas las causas humanitarias tienen en San Pauli un guante que las recoge. La ayuda a los refugiados es una constante. Allí donde el mundo hace la vista gorda, se posan los ojos de los “Piratas”.

Gegengerade

Este apodo de sus hinchas fue tomado de la leyenda de un pirata que robaba en la mar y tocaba tierra siempre en Hamburgo. Allí encontraba cobijo y nunca pudo ser capturado por las autoridades. El club fue fundado por marineros y el apodo fue en cierto modo previsible, años después también simpatizó al pensamiento anarquista y anticapitalista que se apoderó del mismo en los ochenta. La crisis industrial de la Alemania aún dividida llevó a cientos de trabajadores en los ochenta ocupar casas en la zona del puerto de Hamburgo y a tener que vivir como ocupas y sin empleo. Todos fueron encontrando su lugar en el club más modesto de la ciudad-estado. El otro, el que lleva el nombre de la ciudad, representa todo aquello que aún perdura del fascismo. Claramente como este otro equipo está mucho más cercano al pensamiento del mundo dominante (aunque tanto el club como el mundo no son de expresarlo abiertamente) sus éxitos deportivos son más apreciables.

El San Pauli suele encontrarse en la segunda división. Sin embargo, su gran cantidad de socios lo lleva de vez en cuando a incursionar en la Bundesliga. El sube y baja es una constante a lo largo de su historia. Hace quince años en su última aparición intentó un ostentoso plantel y como los resultados no acompañaron terminó al borde de la desaparición. El aporte de sus hinchas y las campañas solidarias lo salvaron. Jugó en la tercera división durante varios años. Actualmente ha logrado volver a segunda. Años después sus hinchas firmaron una proclama que prohíbe las publicidades en la camiseta. Nada de vender el patrimonio en tiempos de crisis. Esos momentos difíciles en que muchos empresarios logran encontrar excusas para meterse en el negocio del fútbol, estos muchachos, con una conciencia de clase a prueba de desapariciones, vieron el peligro y le pusieron la traba. Nada de sociedades anónimas por San Pauli. Para el pueblo lo que es del pueblo.

Es por ello que suele verse a la casaca marrón limpia de todo mercantilismo a la hora de disputar los partidos. Dicho color marrón lo llevó a hermanarse con nuestro calamar de puente Saavedra. Plantense y San Pauli son clubes amigos. En los altoparlantes del Millerntor Stadium, cuando sale el equipo se puede escuchar a AC/DC, pero que no nos extrañe si un día de estos pasan una del Polaco y la gente se pone a bailar al ritmo del 2×4.

Sergio Delbreil

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s