El divino Ned y La comunidad organizada.

Uno de los mejores profesores que tuve no perdía tiempo en explicar. Daba una cátedra de antropología del CBC en la sede San Isidro. Un día te hacía ver dos horas de un collage de videos cortos que parecían inconexos y a la clase siguiente te encontrabas con que apagaba las luces y toda la clase consistía en escuchar a Beethoven.
No daba explicaciones. Lo común era que todos pensaran y dijeran que estaba loco. Tenían razón. Estaba completamente loco. Una tarde, dejó transcurrir media clase convenciéndonos de que debíamos tener cuidado con la caída del cabello, porque si esos pelos quedan en manos de alguien que quisiera hacernos daño podríaa ser muy peligroso.
Con el tiempo (en aquella época yo también me reía y me burlaba de su locura) fui entendiendo muchas de las cosas que nos mostraba. Porque él se dedicaba principalmente a mostrar: no imponía, dejaba cosas a nuestro alcance. En mi caso, las fichas fueron cayendo con el tiempo.
Hoy, mientras mi compañera y mi hija dormían la siesta, una foto de las praderas irlandesas me trajo a la memoria una película que este profesor nos hizo ver completa y que luego de que finalizara no la comentó con nosotros, sino que dio por terminada la clase.
La película es El divino Ned, (el nombre original es Waking Ned Divine, que algunos tradujeron también como Despertando a Ned) una comedia que transcurre en un pequeño pueblo irlandés en el que uno de los habitantes, llamado Ned Divine, gana la lotería y fallece al enterarse. Un vecino del pueblo se entera y convence a su mejor amigo para que se haga pasar por Ned frente al enviado de la Lotería Nacional de Irlanda y así cobrar la fortuna.
Hasta ese punto es factible pensar que se trata de una comedia simple de enredos, con una trama fácil y pasajera. Sin embargo, algo sucede que cambia el rumbo de la película y es que el enviado de la lotería necesita entrevistarse con cada habitante del pueblo para que de testimonio de que efectivamente es Ned Divine quien está cobrando la fortuna.
Hoy mientras las dos mujeres de la casa dormían pensé en la película y recordé ese instante en el que los dos amigos se dan cuenta de que no se pueden salvar solos, que no es posible, que están obligados a repartir la fortuna para que los vecinos le mientan al enviado de la lotería, que se salvan todos o no se salva nadie.
No pude evitar pensar en la frase del libro La comunidad Organizada, de Juan Domingo Perón, que uno de mis mejores amigos repite siempre que tiene la oportunidad: “Nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”.
Los irlandeses de este pequeño pueblo cobran la plata de la lotería y la distribuyen en partes iguales. Todos se realizan en la igualdad del acceso a la riqueza. Se organizan como comunidad y se salvan juntos.
Mientras vivimos tiempos en los que la patria dejó de ser el otro, es buen momento para ver la película (siempre es buen momento para leer a Perón) y aprender de los amigos irlandeses.
Pienso que como aquel profesor de la UBA no tenía tiempo en la cursada de hacernos leer La comunidad organizada, nos hizo ver El divino Ned para intentar explicarnos algo sobre la solidaridad bien entendida. No hay mejor tarea para el futuro que intentar organizarnos y crear comunidad.

Sebastián Pujol

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s