Un sueño politico

Luis D Elía se quedó dormido. Luego de diecisiete minutos de entrevista, el dirigente social duerme en unos de los asientos de la parte de atrás de su combi blanca, modelo Sprinter, estacionada en la avenida Cerrito 242, a dos cuadras del obelisco.


Media hora atrás terminaba su programa “Siete Punto Cero” en Radio Cooperativa AM 770, junto a Leonardo Cofré y conversaba entusiasmado por la cantidad de mensajes que llegaron durante el programa: 170 oyentes enviaron sus opiniones.

Mientras el “Siete Punto Cero” estaba en sus minutos finales, una viejita entra a la recepción de la radio y pide hablar con Luis, le dicen que todavía no terminó el programa, que ya sale y que tome asiento. La señora con una bolsita de supermercado y un ejemplar del diario Tiempo Argentino en la mano, se sienta y dice en voz alta “Pero qué barbaridad lo que están haciendo con el presupuesto” e inmediatamente se dirige a mí “¿Vos trabajas en la radio?”. Le respondo que no, que estoy buscando a D´Elía para hacerle una nota, le preguntó si ella lo conoce y contesta “Tengo el gran gusto de conocerlo, vos tenés que conocerlo no es como lo pinta Clarín y La Nación”. ¿Cómo reflejan los diarios de mayor circulación a éste político de 53 años, padre de cinco hijos, casado con la diputada provincial Alicia Sánchez, maestro de grado, presidente de la Federación Tierra, Vivienda y Hábitat, que adhiere al gobierno de Cristina Kirchner y fue funcionario del ex presidente Néstor Kirchner? A veces como personaje o con preocupación por sus acciones, para los medios es alguien necesario, porque de él siempre tendrán declaraciones para el título, la polémica y por qué no para que los editorialistas puedan decir que representa lo malo, lo feo y lo sucio de la política argentina. Para muestra bastan algunos titulares: “D´Elía insiste con sus insultos a la oligarquía” (Clarín 27 de marzo de 2008) ; “Luis D´Elía el profesor que no da clases desde hace 20 años” ( La Nación 28 de abril de 2008); “El piquetero Luis D´Elía ahora es funcionario” ( La Nación 22 de febrero de 2006).

 

Cuando se habla del dirigente piquetero y su relación con los medios hay que pasar inevitablemente por su enfrentamiento al aire con el actor y conductor radial fallecido Fernando Peña, en el cual manifestó en una de sus partes “Odio a las clases altas argentinas que han hecho tanto daño, que han matado tanta gente, en nombre de una sola bandera que es la bandera de su propia ganancia”. Peña, que hacía por las mañanas el programa “El parquímetro” por radio Metro, se había comunicado con Pablo el hijo mayor de Luis D´Elía para que opinara acerca de la trompada que su padre le había pegado a un hombre llamado Alejandro Grahan, el día anterior durante el paro agropecuario, el 25 de marzo de 2008, en el que manifestantes salieron a las calles para reclamar contra el Gobierno Nacional por la famosa resolución 125. D´Elía realizó una contramarcha (“Para recuperar la Plaza de Mayo” dijo en ese entonces) y golpeó a Grahan, un productor agropecuario que también actuó como dirigente de la UceDé. Una trompada que fue amplificada por todos los medios televisivos y de la cual D´Elía se justificaba diciendo que el hombre al que agredió lo había insultado durante el trayecto de varias cuadras. Pablo D´Elía al darse cuenta que estaba saliendo en vivo por la radio, no quiso opinar y solamente dijo que su padre era un buen tipo. El conductor radial concluyó diciendo: “El nivel intelectual del hijo de D’Elía es una cosa lacrimógena; menos mal que no es puto”. Al día siguiente Peña entrevistó a D´Elía y presentó la nota de la siguiente manera “Tenemos una nota de color, de color negro porque está Luis D’Elía del otro lado de la línea” y el dirigente contestó con todo su arsenal: “¿Cómo le va sorete?…Odio a la puta oligarquía, odio a los blancos… (…) Tengo un odio visceral contra ustedes, el norte de la ciudad… sépanlo de mi boca. (…)Te odio Peña, odio tu plata, odio tu casa, tus coches, tu historia, odio a la gente como vos que defiende un país injusto e inequitativo. ¿Sabes con quien estás hablando?: Laferrere, asentamiento Tambo, manzana uno, lote tres (…)”

Tiempo después el periodista Jorge Lanata los puso frente a frente en su programa televisivo “Después de todo”, y se dio como era de esperar un show de agresiones de las dos partes. El mismo Lanata decía que no pensaba que iba a terminar así. Que no era su objetivo. La mayoría de las personas asocian a Luis D´Elía con éste hecho, además con la ayuda de la televisión, que todo lo simplifica, se lo redujo a una frase: “Te odio”. Un actor caracterizado como D´Elía repetía hasta el cansancio esa frase en el programa de Marcelo Tinelli, para el sketch humorístico de “Gran Cuñado”, la parodia del reality show Gran Hermano, que en éste caso estaba conformado por imitadores de políticos argentinos. En 2009 D´Elía se la iba a cobrar. Cuando Tinelli habló acerca de lo preocupado que estaba por la inseguridad en la Argentina, el dirigente dijo en su programa radial: “Susana, Legrand y Tinelli tendrían que ser claros y decir que apoyan a la cavernícola derecha argentina, porque lo que ‘sienten’ es que vuelvan los militares, que vuelva otro Videla, y otro Massera”.Al otro día el conductor le contestó en su programa: “Luisito querido, volcaste. Sos patético. Has hecho de la violencia un culto”. Varios de estos cruces mediáticos lo pusieron en el centro de todos los medios de comunicación argentinos y dividiendo la opinión pública, si es que eso existe: Organizó una contramarcha contra Juan Carlos Blumberg porque argumentaba que estaba organizada por la derecha para “desestabilizar al gobierno”. Esas acciones le valieron la enemistad de Adolfo Pérez Esquivel, que lo trató de oportunista y con el cual había militado en su juventud. Tomó en el año 2004 la comisaría de la Boca por la muerte del militante “el oso” Martín Cisneros y denunció que el asesino de Cisneros tenía protección policial. En noviembre de 2006 tuvo que renunciar a su cargo de funcionario público, a pedido de Néstor Kirchner, por su posición crítica respecto de la política oficial en la causa contra el atentado a la AMIA .

Luis D´Elía parece no tener puntos medios, porque cuando habla no da lugar a dudas, cuando dice, afirma, lanza su pedagogía, hace docencia: “La oposición está involucionando, no tienen nada que ofrecerle al país, todo el tiempo están en operativos basura que no tienen el menor fundamento. Además el que pone la estrategia, el jefe de bloque, es Magnetto. Esta chica Cynthia Hotton que es una evangélica del movimiento de los focolares es patética, es penosa… ella sabe que está mintiendo.”

Le pregunto si está cansado, tiene los ojos irritados y me dice que no, que es por los terigios en los ojos y no tiene tiempo para hacerse la operación. El terigio es una enfermedad muy común según los oftalmólogos, y genera un enrojecimiento en la parte nasal del ojo y ardor. Para eso son las gotas que le pondrá Javier su asistente y chofer.

Luis D´Elía habla por celular en la recepción de la radio: mocasines marrones visiblemente gastados, pantalón de grafa color azul y camisa al tono. Corta el teléfono, que no es de los últimos modelos. Acaba de terminar su programa de radio. La recepcionista lo llama y le da unos papeles, la viejita con la bolsa de supermercado y el diario Tiempo Argentino se acerca y lo saluda con un beso y dialogan:

-Luis, no me contestaron…
-A qué número llamaste, pediste por mí.
La señora saca un papel arrugado, y se lo da.
-Sí, sí, pero no me atendieron.

– Dejá que llamo yo, llamo yo mañana, ¿vos estás bien?La señora le dice que sí con la cabeza. Luis D´Elía le da un beso en la frente.

Me va a dar a la entrevista, que espere un “cachito”. Entra nuevamente al estudio, saluda a los productores y va saliendo de la radio con paso cansado, lo sigo por el pasillo que da a la convulsionada avenida Cerrito a las nueve y media de la mañana en un día laboral. Pienso que tal vez vayamos a un bar cercano para charlar, voy tras él y una vez que estamos en la calle me confirma el lugar de la entrevista: “Vamos a la camioneta a tomar unos mates”. En esa camioneta viaja todos los días desde el barrio “El tambo” en Isidro Casanova, donde vive junto con su esposa y sus cinco hijos, hasta Radio Cooperativa. Por dentro el vehículo cuenta con seis asientos en la parte de atrás, cortinas azules en las ventanas, una mesita incrustada donde está apoyado el mate y los diarios Clarín, La Nación, Página 12. D´Elía los tiene que leer todo los días para cumplir con su función dentro del programa como columnista especial. Pero su rol excede al del columnista porque él habla todo el tiempo, propone temas, le contesta a los oyentes, sobre todo a los que no están de acuerdo con lo que piensa y dice “Yo siempre estoy haciendo docencia, para mí la radio es hacer docencia, yo ahí bajo línea”. Hace casi dos años que realiza el programa, fue una propuesta de Leonardo Cofré y el dueño de la radio Adrián Amodio ,“Me fueron a ver, me pareció una buena idea y creo que permitió que mucha gente me conociera realmente desde otro lugar, no como intentan presentarme otros medios”. Además cuenta que la radio está aumentando la cantidad de oyentes, en lo que va del año alcanzaron 125 mil oyentes en Capital Federal y Gran Buenos Aires. En “Siete punto cero” no tienen filtros ni edición para los mensajes de los oyentes que salen al aire, hay quienes llaman para adherir a la posición política del programa y otros que acusan al dirigente de violento, cínico, que está a sueldo del gobierno. Él los utiliza para contestar. Siempre tiene una respuesta, una cualidad que para un político de relevancia nacional es necesaria, aunque no todos la tengan. D´Elía bosteza. Dice que no está cansado, pero bosteza. Abre la puerta de la camioneta. “Perá un poquito” me dice y grita “¡Javi ! , vamos a tomar unos mates y prendé el aire que me están haciendo una nota”, cierra la puerta, y me habla de su preocupación. “Lo que me preocupa es qué va a pasar después de Cristina, porque si todos estos van a ser los herederos; Scioli o Reutemann, esos tipos son la embajada americana, el poder económico, todo lo que combatimos en los 90”. Además pronostica “Yo no tengo dudas de que Cristina será reelecta en primera vuelta y va a hacer un gran gobierno, ella puede ganar sola con un grupo de amigos, no necesita la estructura del PJ bonaerense, eso te tira para atrás”. Estas palabras no son de un opositor al gobierno, D´Elía apoya al gobierno, pero no tiene reparos en hablar de esa forma de Daniel Scioli, gobernador oficialista de la Provincia de Buenos Aires, ni de los barones del conurbano bonaerense, y menos tendrá reparos en hablar de un opositor como Carlos Reutemann, una de las figuras del peronismo federal, que días después iba a anunciar su desvinculación de ese espacio político conformado por Eduardo Duhalde, Francisco de Narváez, Mario Das Neves y Felipe Solá. Entre bostezos soltó esa frase con la que perdió aliados importantes que cualquier político quisiera tener.

Javier, su asistente, le da una mate. D´Elía pregunta: “Che, Javierzote a qué hora llegamos más o menos acá”, Javier contesta que seis y media. D´Elía bosteza una vez más y van tres.

Le pregunto si piensa que el resurgimiento político de la juventud le da esperanzas, después del supuesto segundo mandato de Cristina Fernández, que él da por hecho y contesta “Es poco tiempo, no creo que se forme una figura como para presidente, el sábado pasado vinieron cien personas que querían militar conmigo y estuvimos charlando con los chicos…”. No termina la respuesta y ordena: “Javi, vení poneme las gotas”. Reclina su asiento. Javier pasa a la parte de atrás de la camioneta y con sumo cuidado le pone una, dos, tres gotas en cada ojo. Ahora D´Elía parece que está llorando. Hace poco se lo escuchó llorar desconsolado, el 27 de octubre, el día que murió Néstor Kirchner. Lo llamaron de Canal 26 minutos después de conocida la noticia y con un hilo de voz dijo “Se nos va un grande, un tipo que sacó a la Argentina de la más grande noche que le ha tocado vivir, se va un hermano, un compañero inigualable”. Pero la relación con Néstor Kirchner tuvo idas y vueltas. Fue funcionario en 2003 de la Subsecretaría de Tierras para el Hábitat Social, luego tuvo que renunciar a pedido del mismo Kirchner porque D´Elía denunció que la justicia argentina, que en ese momento había acusado a funcionarios iraníes en la causa del ataque terrorista a la AMIA en 1994, seguían una pista falsa porque se los estaba acusando con informes que proveyeron los servicios secretos de Estado Unidos e Israel. Otro enfrentamiento fue en febrero de 2009 cuando acusó al Ejecutivo nacional de maltratar a los movimientos sociales y por último una dura declaración: “Kirchner es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Luego se rectificó de esas declaraciones y afirmó “Cuando uno ve el escenario político argentino va a ver que hay muchos nulos en la política que ponen todo el conocimiento en banderas que no tienen nada que ver con los intereses nacionales y populares. Yo creo que Kirchner pone todo ese caudal al servicio del pueblo, por eso digo que es nuestro hijo de puta. Es un duro, pero es nuestro”. Cuando le pregunto cómo es su relación actual con el gobierno, se acomoda en el asiento, le dice a Javier que no quiere más mate y sostiene; “Tengo una relación muy buena con el gobierno, varios integrantes de mi organización son funcionarios, mi esposa es diputada provincial. Ahora firmé un convenio para hacer 500 nuevas viviendas en todo el país”. En política el enfrentamiento de posiciones ideológicas es inevitable, y se dice que también es política hacer conciliaciones y acercar posturas irreconciliables. Si ésta idea fuera parámetro para evaluar a Luis D´Elia, se podría decir que no hace política. Pero para él la política es otra cosa y consiste en “Provocar, me gusta provocar, en política hay que hacer mucha docencia y si uno no provoca y no hace docencia estamos fregados”. Es una forma de hacer política, no es la más común por cierto, porque D´Elía ataca, provoca y esa es su forma de marcar territorio. ¿Cómo empezó a transitar este camino? Cuenta en medio de la marcha en repudio por el asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra; “De muy pibe, en la militancia social a los quince años y de a poquito me fui acercando a la política, ya hace mucho tiempo. Mi abuelo José era anarquista, mi viejo peronista y delegado del sindicato de Luz y fuerza. Teníamos en la zona una sociedad de fomento en el barrio donde nací”. En la marcha. Saluda, habla con todos los medios, incluso a los que califica como “hegemónicos”, da besos a bebés y nenes que le acerca la gente, va al frente de la columna y sigue caminando, y sigue contando: “Enrique Lapadula era un cura amigo, fue mi formador. Me llevó a trabajar a un barrio muy pobre que se llama Manzanares, iba todo los fines de semana y organizaba campeonatos de fútbol”. Esos fueron lo primeros pasos en la militancia social cristiana influenciado por la teoría de liberación, luego actuó en el sindicato de maestros de Buenos Aires (SUTEBA), después participó durante la última dictadura militar en Argentina en el Servicio de Paz y Justicia conducido por el premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, y en ese período comenzó a organizar cooperativas para los trabajadores de La Matanza. Pero si un hecho determinó su total entrega a la política fue la muerte de la Negra Thatcher. En el año 1985 Luis D’Elía era maestro de escuela, tenía 27 años, vivía en una villa de la Matanza y colaboraba con miles de pobladores que ocuparon tierras fiscales en El Tambo para exigir al gobierno que se las vendieran. Se levantaron carpas y se realizaron ollas populares. Sin embargo la organización era un caos, las peleas eran frecuentes en las asambleas y no alcanzaba la comida. La desilusión se apoderó del joven y decidió irse del movimiento. El periodista Luis Bruschtein relata en una nota de Página 12: “El joven D´Elía no quería ser dirigente y se sentía desmoralizado. Levantó la carpa y se fue a su rancho con su mujer. Esa noche golpearon a su puerta. Era la Negra Thatcher, una mulata retacona, madre de 12 hijos, la líder de la toma. La mujer le dio una cachetada y lo regañó: “Pendejo cagón, vos sos el único que puede conducir esto. Yo soy una negra bruta, te necesitamos allá”. D’Elía regresó a El Tambo y allí está todavía. La “Negra Thatcher” murió al otro día de un balazo durante la represión. D’Elía organizó la cooperativa “Unidad, Solidaridad y Organización”, que con el trabajo y el aporte de los vecinos transformó el asentamiento en barrio y así fueron organizando otros asentamientos en La Matanza”. Todavía en la marcha, donde la consiga es “Justicia por Mariano”, D´Elía recuerda entre el ruido de los bombos y las banderas que flamean “Era inmanejable esa experiencia, yo me desanimé mucho…tenía 27 o 28 años… y después volví… a la negra la mató la cana, fue muy terrible…. tuve pérdidas muy importantes”.

En la camioneta en la que estamos sentados, viaja por todo el país. Justamente el sábado se va a San Pedro a acompañar a la presidenta Cristina Fernández para conmemorar el nuevo feriado nacional, “El día de la soberanía” en referencia a la Batalla de la Vuelta de Obligado que en 1845 enfrentó a la Confederación Argentina al mando de Juan Manuel de Rosas y a la marina de Inglaterra y Francia que venían a componer una zona de libre comercio para sus productos, según afirman varios historiadores. Rosas fue vencedor de la contienda.

Dice D´Elía que admira a Rosas y comenta que siempre tiene la agenda completa. Le pregunto entonces cómo hace para equilibrar la política con su vida cotidiana, qué es lo que le gusta hacer, qué hace D´Elía cuando nadie lo ve. “Yo soy muy defensor del fin de semana, tengo pibes grandes, no son pibitos. Me gusta caminar, escuchar música y leer. Escucho de todo: tango, folklore, Los Redondos. Cuando era joven seguí a muchas bandas como Alma y Vida, Manal, el rock nacional en general”. Y amplía con sus preferencias literarias. “Soy muy lector de los hermanos Boff, del padre Gutiérrez que son los máximos teólogos de la teoría de la liberación, Pablo Freire, Sánchez Hidalgo, de mucha gente… Después lo que es más la ficción el realismo mágico de Gabriel García Márquez. El Gabo me parece maravilloso, después la poesía de Neruda y la obra literaria de Sarmiento, Echeverría, José Hernández…”. Siendo muy joven organizaba campeonatos de fútbol en las villas. Hoy dice que ese deporte “Me gustaba mucho, jugué hasta los 45 años” y se declara hincha de River Plate. Volviendo a su recorrido político, es importante hablar de su actuación en la década del ´90. Si bien en 1992 obtuvo un cargo como maestro titular en la escuela Nº 188 de la Matanza, Luis ya estaba muy involucrado en el peronismo de base, repitió las experiencias de urbanización de villas y organización de los pobladores. Nunca más ejerció la docencia. Aunque diga que lo hace en radio y en política. A mediados de la década fue convocado por Carlos “Chacho” Álvarez para formar parte del FREPASO una nueva fuerza política que en conjunto con el radicalismo formarían “La Alianza” que iba a consagrar a Fernando de la Rua como presidente en 1999. D´Elía formó parte de ese triunfo. Las promesas de cambio que representaba el nuevo gobierno respecto a las políticas económicas neoliberales llevadas a cabo durante los mandatos de Carlos Menem, se evaporaron rápidamente en los primeros años. No se modificó el rumbo y la situación socioeconómica iba camino a la eclosión del 2001. D´Elía abandonó el FREPASO. Se convertiría en el opositor más acérrimo de un gobierno del que él había sido parte. Profundizó su trabajo en la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat. Esa organización de desocupados junto con otras de izquierda fueron las precursoras del movimiento denominado “piquetero” cortando calles para hacer visibles sus reclamos. Cuando el gobierno de Fernando de la Rua cayó en diciembre de 2001 en medio de manifestaciones, Luis D´Elía estaba en el lugar correcto, gritando en la plaza como miles de argentinos la consiga popular “Que se vayan todos”. Pero él no se iba a ir. Eso también es política.

Seguimos en la camioneta, Luis Ángel D´Elía cierra los ojos. Los abre por un bocinazo de un taxi, para luego entrecerrarlos. Tengo que hacerle una pregunta que lo despierte, en la cual tenga que poner todo de sí para contestarla, en la que pueda explayarse. Le pregunto, haciendo referencia al poema del militante asesinado en la dictadura y que Kirchner leyó en un acto de campaña “Quisiera que me recuerden”: – ¿Cómo quisieras que la historia te recuerde?, D´Elía resopla y murmura: “No sé… no sé… tal vez… quiero que me recuerden como un luchador… como un luchador”.Y se duerme. Me quedó algunos segundos con la esperanza de que despierte. Pero sigue dormido. Saludo a Javier que me despide diciendo: “Está muy cansado, se levanta muy temprano y a esta hora le agarra sueño”.

Abro la puerta corrediza de la combi y cuando me dispongo a cerrar, el dirigente social me dice todavía con los ojos cerrados: “Chau querido, suerte”.

 

Carlo Magno ( Escrita en Diciembre 2010… Continuará…)

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