Gramática y género: una cuestión de conciliación

En el presente artículo se intenta reflexionar sobre el lugar que ocupa una disciplina como la gramática ante una concepción que fue cambiando a lo largo de la historia de nuestra sociedad: el género.
El lenguaje no es una creación arbitraria de la mente humana, sino un producto social e histórico que se construye a través de nuestra percepción de la realidad. Por lo tanto la gramática como tal surge del discurso del hablante buscando siempre un objetivo comunicativo.
Esta visión del lenguaje y de la gramática es en definitiva la que permite conciliar las concepciones socioculturales que lleva un hablante a lo largo de su vida con el uso de determinadas formas. Se puede mencionar el empleo de marcas particulares de género en distintas palabras que décadas anteriores no se usaban; a modo de ejemplo, las palabras presidenta o intendenta presentan marcas que la gramática llama morfemas flexivos y que el hablante entiende que es importante distinguir por cuestiones comunicativas específicas. Las palabras asociadas a una profesión son un ejemplo prototípico a la hora de pensar en los cambios de la sociedad. Dichos cambios son impulsados comúnmente por movimientos que intentan posicionarse dentro de los principales actores sociales. Los movimientos feministas, por ejemplo han impulsado con fuerza el uso de la marca flexiva de género femenino en los nombres de las profesiones entre muchos de los cambios que proponen en el lenguaje.
Asimismo, no sólo los movimientos intentan posicionarse proponiendo cambios en las formas en que producimos el lenguaje, sino también instituciones, organismos y representantes de distintas organizaciones. En 1991, la UNESCO ofreció un documento titulado “Recomendaciones para el uso no sexista del lenguaje” en el que presenta cinco apartados con consejos sobre el uso de determinadas formas en detrimento de otras con el fin de “evitar, en la medida de lo posible y sin violentar el idioma, términos o expresiones sexistas discriminatorias para las mujeres”. Dicho documento menciona usos corrientes y propone soluciones posibles como el ejemplo ya nombrado del uso de morfemas flexivos de género femenino en el nombre de las profesiones.
Por otra parte, existen también muchos otros documentos en los que se reflexiona sobre los distintos usos que utiliza el hablante y que revelan en definitiva una concepción de género determinada.
A pesar de estos cambios paulatinos, a veces, el análisis de los mismos, queda opacado desde una disciplina como la gramática.
En ocasiones, ciertos fundamentos de las gramáticas más formales impiden ver esta conciliación del uso de determinadas formas con las concepciones socioculturales de los hablantes, en especial frente a los nuevos paradigmas. Incluso, los diccionarios o los manuales de gramática caen también en la misma trampa.
El DRAE, por ejemplo define al género como:

  1. m. Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico [versión digital]

En la definición misma se hace una correspondencia del género con el sexo. Sin embargo esta correspondencia no es siempre uno a uno, al menos en nuestra sociedad. Además, hoy en día, las distinciones entre género, identidad de género y sexo parecen cobrar cada vez más valor y el lenguaje también avanza en estos cambios.
En definitiva, el hablante va por más y no se queda solamente con el uso de formas como presidenta sino que atiende, por ejemplo al empleo de las formas e, x, y @ como marcas de género inclusivo. El hablante es creativo e intenta en todo momento reflejar a través del lenguaje nuevas concepciones sobre el mundo y sus formas de vida. Prueba de ello son los distintos documentos escritos por movimientos activistas que rechazan la concepción de género binario. Tal es el caso del documento titulado “Lenguaje inclusivo: guía de uso”, confeccionado por Zack Mascías, integrante de la Asamblea No Binarie. El documento presenta una suerte de normas que apelan al uso de la e entre muchas cuestiones más.
Dichas marcas no son aceptadas al menos por las gramáticas más formales y esta situación hace que en muchas ocasiones la gramática se vea alejada de la vida del hablante.
Afortunadamente, no todas las gramáticas y no todos los gramáticos se afilian a los postulados más formales.
Hopper (1998) sostiene que la gramática emerge del discurso como un conjunto de rutinas recurrentes más o menos gramaticalizadas y constantemente renegociadas en el habla. En este marco, la gramática estará motivada y sujeta al cambio, porque el hablante usa la lengua en pos de un objetivo comunicativo puntual.
Bajo esta mirada se puede abrir una ventana que permita analizar las nuevas marcas en el discurso.
De forma tal que los usos de e, x y @ pueden comenzar a cuantificarse y/o al menos “cualificarse” en el discurso actual y pensarse como marcas morfológicas de género. Ya que sin lugar a dudas hay un impedimento real del idioma español frente a las nuevas concepciones de género.
Sobre el uso del @
Se puede observar que el hablante utiliza el @ que por su similitud gráfica tanto con el morfema flexivo a como con el morfema flexivo o permite incorporar al femenino y al masculino. De todas formas, todavía en este uso hay rastros de concepciones binaristas.
Sobre el uso de la x
El uso de la x permite pensar que el hablante no solo incorpora un espectro más amplio vinculado a la identidad de género. Es decir, incluye en su discurso distintas identidades alejándose claro está, de concepciones más binaristas. Este uso se ve extendido en redes sociales, páginas pertenecientes a instituciones, sindicatos, partidos políticos, etc.
Sobre el uso de la e
Puede observarse el uso de la e en lugares más informales de la web. Es decir en comentarios de twiter, Facebook, etc.
En conclusión, el lenguaje como elemento de poder perpetúa concepciones de la sociedad. Los movimientos feministas fueron los primeros en hacer notar los usos machistas del lenguaje. Hoy por hoy, nuevas concepciones sobre el género han colocado a estos movimientos también en jaque mientras que otros movimientos no binaristas intentan revolucionar la lengua con nuevos usos. ¿Tendrán éxito en su cometido? Tal vez ya lo tuvieron pero algo sí es cierto, la gramática no puede hacerse la distraída.

  1. UNESCO: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
  2. 2 Diccionario de la Real Academia Española [ versión digital]

María Cecilia Romero

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